Un experto de la UMSA detecta fallos en la cadena de custodia del combustible
El investigador Diego Alejandro Miranda señaló evidencias de oxidación en la gasolina y el transporte exige garantías técnicas independientes. El análisis mediante espectroscopía infrarroja reveló una «huella dactilar» química compatible con resinas o gomas en el combustible.
Análisis técnico revela oxidación y formación de resinas
El ingeniero químico Diego Alejandro Miranda, investigador del IIDEPROQ de la UMSA, afirmó que existen evidencias de procesos de oxidación y formación de resinas en la gasolina comercializada. Según explicó a ANF, estos compuestos son producto de la oxidación acelerada de las olefinas y no deberían encontrarse en niveles críticos en combustibles de alta calidad. «El problema no es solamente el combustible como producto final, sino toda la cadena de custodia», señaló el especialista.
Hipótesis sobre almacenamiento y transporte
Miranda atribuyó la degradación a la exposición prolongada a altas temperaturas durante el transporte en regiones cálidas como el Chaco boliviano, y a la posible presencia de metales de transición como manganeso que actúan como catalizadores. También vinculó el problema a los periodos de escasez, indicando que los tanques vacíos, si no se limpian adecuadamente, contaminan el combustible nuevo. «El combustible debería mantenerse estable durante meses, pero con agentes oxidantes presentes puede degradarse en cuestión de días», advirtió.
Reacción del transporte: desconfianza y exigencias
El dirigente de la Confederación de Choferes de Bolivia, Víctor Tarqui, afirmó que los choferes ya no aceptarán garantías verbales del Gobierno y demandó pruebas técnicas concluyentes. Tarqui insistió en la necesidad de que laboratorios de la UMSA emitan informes independientes para demostrar que la gasolina está «totalmente pura». También criticó la respuesta política del Ejecutivo, afirmando que «el Gobierno central ha fallado y tiene que corregir la situación».
Antecedentes: de la negación a las compensaciones
La posición oficial de YPFB varió con el tiempo. El 20 de febrero de 2026, YPFB aseguró que el combustible cumplía las especificaciones técnicas. Sin embargo, el 3 de febrero de 2026 ya había admitido la existencia de «gasolina desestabilizada». El entonces presidente de YPFB, Yussef Akly, reconoció posteriormente residuos de magnesio y goma en tanques de almacenamiento. La estatal pasó a implementar compensaciones económicas, reportando el 29 de abril de 2026 que 9.300 vehículos habían sido atendidos con pagos por Bs 20,3 millones.
Implicaciones de la crisis del combustible
La crisis revela posibles deficiencias en los protocolos de limpieza y control de YPFB, así como la exclusión de instituciones académicas en los procesos de verificación. El sector transportista, con Víctor Tarqui a la cabeza, exige un cambio de autoridades y garantías reales, mientras que los análisis de la UMSA apuntan a que la degradación del combustible es un problema sistémico en toda la cadena de custodia.