Portugal: el Gobierno sobrevive por falta de dirigentes en la «convulsión»
El Gobierno sobrevive porque no hay un grupo dirigente que conduzca la «convulsión», según el analista Pedro Portugal. Para el experto, es inusitado que a solo seis meses de administración se genere una reacción ciudadana tan fuerte como las manifestaciones violentas recientes.
Fractura interna y exclusión del voto popular
Portugal afirma que el problema del Gobierno es no haber dado continuidad a un «nuevo ciclo político» iniciado hace dos décadas y haber excluido a los sectores que lo llevaron al poder. La población que votó por Rodrigo Paz depositó un «voto de confianza» que fue defraudado, según el investigador. La fractura entre el presidente y el vicepresidente Edmand Lara quebró el vínculo con los sectores populares y se interpretó como un retorno de los «viejos reflejos políticos señoriales». Portugal critica que no hubo una inclusión popular en el gabinete ni en la estructura del Estado, y que el presidente se ha rodeado de gente inoperante del MAS que carece de aspecto doctrinal.
Medidas que despertaron antagonismos
El analista señala que la promulgación de la Ley 1720 y el decreto sobre subvenciones, entre otras medidas, despertaron antagonismos. Como ejemplo, menciona que La Paz está cercada por movilizaciones de provincias y El Alto, con bloqueos que impiden el ingreso de alimentos y combustible. Portugal sostiene que el Gobierno podía avanzar hacia una «etapa superior» de inclusión, pero existe un desconocimiento total de la idiosincrasia popular.
Antecedentes de la ruptura Paz-Lara
Portugal explica que es paradójico el desplazamiento del vicepresidente Edmand Lara, quien motivó el voto popular a favor del PDC. Según el analista, Lara ganó por el voto popular en el campo y los barrios, pero carece de ejercicio político y es un aprendiz. El presidente no supo limitarlo y ahora lo ha marginado con una intensidad mayor que la oposición.
Sobrevivencia política sin dirigencia
Portugal concluye que el presidente Rodrigo Paz sobrevive políticamente porque no hay una organización ni personas fuertes que dirijan la convulsión. Considera que el riesgo es que la conducción se vincule a intereses externos o al narcotráfico. Para el analista, las movilizaciones harán una pausa, pero el Gobierno deberá asumir la responsabilidad de lo que viene, ya que nunca se ha hecho una estrategia para el pueblo andino.