Los bloqueos espantan inversiones y dañan el turismo en Tarija
La ocupación hotelera en Tarija cayó al 8 % por los bloqueos de carreteras, según denunció el sector empresarial. Franz Molina, presidente de la Federación de Empresarios Privados de Tarija, afirmó que estas acciones generan una mala imagen del país y ahuyentan la inversión extranjera.
Empresarios alertan del impacto en la economía
Franz Molina aseguró que los bloqueos dan una mala imagen al exterior y espantan a los visitantes. A su juicio, los grupos sociales que protestan no representan a la mayoría de la población y no contribuyen a la economía boliviana. La presidenta de la Cámara Hotelera de Tarija, Neida Narváez, señaló que los hoteles afiliados registran entre un 8 % y un 10 % de ocupación, muy por debajo del 25 % necesario para subsistir. Narváez pidió a las autoridades medidas de salvaguarda o apoyo para aliviar la situación del sector.
El turismo, el sector más golpeado
Fabiola Mejía, presidenta de la Cámara de Operadoras de Turismo Receptivo de Tarija, afirmó que el turismo es el más perjudicado por los conflictos sociales. El flujo de visitantes en la región se redujo en un 80 % aproximadamente. Mejía explicó que en esta época del año solía llegar un mayor número de turistas desde La Paz, Cochabamba, Potosí y Sucre, lo que convertía a Tarija en un destino turístico emergente en los últimos dos años.
Un problema que ya se había denunciado antes
Los empresarios de Tarija ya habían expresado su preocupación por los bloqueos de carreteras, que según ellos afectan la imagen internacional de Bolivia y perjudican sectores clave como el turismo. La Federación de Empresarios Privados de Tarija lamentó que estas acciones espanten la inversión extranjera y dañen la economía regional.
Implicaciones para la inversión y el turismo en Bolivia
La reducción drástica de la ocupación hotelera y la caída del 80 % en el flujo de turistas en Tarija reflejan el impacto directo de los bloqueos en la economía local. Los empresarios advierten que, de mantenerse la conflictividad social, la inversión extranjera y la llegada de visitantes seguirán disminuyendo, lo que agravaría la crisis del sector turístico y hotelero en la región.