Mercedes-Benz estudia fabricar armamento por la guerra en Ucrania
Mercedes-Benz estudia producir armamento debido al exceso de capacidad en sus plantas europeas y al aumento del gasto militar en el continente tras la invasión rusa de Ucrania.
La sobrecapacidad y el rearme europeo
El continente vive el mayor momento de rearme desde antes del fin de la Guerra Fría. La industria militar, que redujo su producción durante más de 35 años, no puede asumir todos los pedidos. Las automotrices, con exceso de plantas y personal, pueden cubrir ese vacío. Mercedes-Benz sufre sobrecapacidad por la caída de la demanda y la transición al auto eléctrico. El consejero delegado Ola Källenius confirmó al diario The Wall Street Journal que la empresa estudia la viabilidad de la idea.
Negociaciones con KNDS y fabricación militar
Mercedes-Benz ya negocia con el consorcio de defensa franco-alemán KNDS la venta de algunas plantas. La empresa entiende que una parte de su producción debería ser militar. Ya fabrica vehículos pesados para el Ejército alemán. La fabricación de vehículos militares es menos lucrativa, pero más estable, con contratos gubernamentales asegurados durante años. La empresa podría cerrar plantas y despedir empleados si no encuentra una salida a la sobrecapacidad.
Antecedentes: la presión de los autos chinos
Las automotrices europeas están presionadas por la potencia de las competidoras chinas, sobre todo en la transición a motores eléctricos. El aumento del gasto militar en Europa desde 2022 se presenta como una posible tabla de salvación. SEAT y Stellantis analizan opciones similares para fabricar material militar o ceder plantas a empresas de defensa. SEAT produce 450.000 autos al año en Martorell cuando podría producir 600.000.
Implicaciones para Mercedes-Benz y la industria
El paso a la fabricación militar no cerrará el agujero por la caída de ventas de autos. A largo plazo, existe el riesgo de que abandonar parcialmente el sector automotriz ceda terreno a competidores globales. En Alemania el debate es industrial y económico, y la entrada de empresas civiles en la producción de armamento alimenta un debate sobre la militarización de la industria. Si la producción militar vuelve a caer, Mercedes-Benz y otras automotrices pueden quedarse sin autos y sin tanques.