Bolivia inicia tercera semana conflictiva con 25 bloqueos
25 puntos de bloqueo en cuatro departamentos marcan el inicio de la tercera semana de protestas. La Paz es la región más afectada con 16 cortes. Las organizaciones exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, mientras el Gobierno mantiene abierta la puerta al diálogo.
Bloqueos se concentran en La Paz y se suman marchas
Según el mapa de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), hay 25 bloqueos en cuatro departamentos. La Paz registra 16 puntos; Oruro y Cochabamba, cuatro cada uno; y Santa Cruz, uno. Se prevé el arribo a La Paz de la marcha evista, que partió del altiplano el 12 de mayo.
Organizaciones campesinas y la COB lideran las protestas
Las medidas de presión son impulsadas por organizaciones campesinas y la Central Obrera Boliviana (COB). Las demandas han pasado de ser sectoriales a exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Autoridades distinguen entre protesta social y delincuencia
El viceministro de Régimen Interior y Policía, Hernán Paredes, ratificó que las puertas del diálogo están abiertas. Aclaró que se distinguirá a quienes protestan por reivindicaciones sociales de los “delincuentes” que, a su juicio, están “disfrazados” de dirigentes para cometer delitos y conspirar contra el Gobierno.
Llamados al diálogo desde diversas instituciones
De forma incesante, distintos actores e instituciones realizan llamados al diálogo. El Gobierno insiste en esta vía para alcanzar acuerdos, mientras la Policía detecta traslado de explosivos a La Paz y advierte con usar la fuerza “de ser necesario”.
Antecedentes: medidas de presión escalan desde demandas sectoriales
Las protestas comenzaron con demandas sectoriales de organizaciones campesinas y la COB. Con el paso de las semanas, las exigencias se radicalizaron hasta pedir la renuncia del presidente, intensificando los bloqueos en carreteras clave del país.
Implicaciones: tensión entre diálogo y amenaza de fuerza
La situación combina bloqueos en cuatro departamentos, movilizaciones hacia La Paz y la amenaza del Gobierno de usar la fuerza ante el traslado de explosivos. El desenlace depende de si el diálogo logra frenar las protestas o si la vía represiva se impone.