Bolivia rechaza declaraciones de Petro y exige respeto a su soberanía
Bolivia rechazó las declaraciones de Gustavo Petro sobre una “insurrección popular” y exige respeto a su soberanía. La Cancillería calificó los comentarios del presidente colombiano como inapropiados y ajenos a la diplomacia bilateral.
Rechazo oficial y defensa de la soberanía
El Gobierno de Bolivia, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, emitió un pronunciamiento de rechazo a las declaraciones de Gustavo Petro. La Cancillería calificó los comentarios del mandatario colombiano como inapropiados y ajenos a la diplomacia que une a ambas naciones. En el documento, Bolivia subraya que las palabras de Petro no reflejan la relación de amistad, respeto y cooperación entre los pueblos de ambos países. La Cancillería advirtió sobre el peligro de estas intervenciones en la política doméstica y consideró improcedente cualquier interpretación externa que distorsione la naturaleza de los acontecimientos o profundice la confrontación entre bolivianos.
Llamamiento al principio de no injerencia
El gobierno boliviano hizo un llamado explícito al cumplimiento del principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados, fundamentado en el Derecho Internacional y los acuerdos de convivencia de América Latina y el Caribe. La Cancillería informó que ya está en marcha un proceso de diálogo con diversos sectores sociales, políticos y productivos del departamento de La Paz para abordar la situación.
Antecedentes: declaraciones de Petro sobre Bolivia
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que Bolivia vive una “insurrección popular” y ofreció mediación. Estas declaraciones motivaron la respuesta de la Cancillería boliviana, que las calificó de inapropiadas y ajenas a la diplomacia.
Implicaciones: autonomía y soluciones internas
El comunicado enfatiza que los desafíos actuales deben ser resueltos de manera autónoma por los propios ciudadanos, bajo el marco del orden constitucional y el respeto a las instituciones democráticas. Bolivia ratifica que las transformaciones requeridas deben ser impulsadas por los propios bolivianos, en paz y con responsabilidad democrática, reafirmando el compromiso nacional con la estabilidad y las soluciones institucionales pacíficas.