La CEB pide priorizar la vida y ofrece diálogo en Bolivia
La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) emitió un comunicado este jueves, 14 de mayo de 2026, para pedir priorizar la vida, el diálogo y el encuentro ante la violencia registrada en La Paz y El Alto. Los obispos expresaron su preocupación por las dificultades de movilización y abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles.
Un llamamiento a la serenidad y al diálogo
La CEB pidió serenidad, responsabilidad y voluntad de diálogo para superar el momento sin afectar a la población. Monseñor Giovani Arana, obispo de El Alto y secretario general de la CEB, afirmó que la Iglesia católica se ofrece para acompañar y facilitar espacios de encuentro si las partes lo consideran necesario. El objetivo es contribuir a la paz social y al bienestar de todos los bolivianos.
Preocupación por la población más vulnerable
Monseñor Arana señaló que la situación afecta sobre todo a quienes viven del trabajo diario y a las personas más sencillas. Aunque reconoció que existen peticiones que deben ser escuchadas, subrayó que ninguna situación debería aumentar las dificultades de la población ni generar mayor confrontación. La CEB pidió a autoridades, dirigentes y sectores movilizados abrir espacios reales de diálogo y evitar que la tensión crezca.
Antecedentes: la escalada de violencia en La Paz y El Alto
La Iglesia católica se pronunció ante la escala de violencia registrada los últimos días, principalmente en las ciudades de La Paz y El Alto. En su comunicado, los obispos expresaron su preocupación por las dificultades que enfrentan muchas familias para movilizarse y abastecerse de alimentos, medicamentos y combustibles.
Implicaciones del comunicado episcopal
La CEB instó a deponer intereses políticos, personales y sectoriales para buscar puntos de encuentro y concertación. Consideraron importante establecer pausas humanitarias que permitan el paso de ambulancias, transporte público, alimentos, medicamentos, combustibles y personas con necesidades urgentes. La autoridad eclesiástica recordó que ninguna reivindicación, por justa que sea, debe atentar contra la vida.