Streeting dimite y desafía el liderazgo de Starmer en Reino Unido
Wes Streeting renunció al cargo de ministro de Salud este jueves para desafiar al primer ministro Keir Starmer. La decisión ocurre tras la derrota laborista en las elecciones locales y el ascenso de Nigel Farage como líder de la oposición. El número 10 de Downing Street afronta un escenario de incertidumbre.
La carta bomba del ministro dimisionario
Streeting escribió una carta de dos páginas a Starmer en la que afirma que ha perdido la confianza en su liderazgo. En el texto, Streeting dice que “sería deshonroso y contrario a los principios” permanecer en el cargo. Además, asegura que “está claro que usted no liderará el Partido Laborista en las próximas elecciones generales”. Streeting es considerado la reencarnación de Tony Blair en la política del siglo XXI.
Las condiciones para la sucesión
Streeting no ha anunciado una candidatura formal al liderazgo. Exige que Starmer establezca un calendario para dejar el cargo. Para lanzar su candidatura necesita el respaldo de 81 diputados, pero asesores de Downing Street aseguran que no cuenta con el apoyo necesario. Streeting espera también poder vencer a Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, que debe ser elegido diputado primero.
Los otros aspirantes al poder laborista
Angela Rayner, ex viceprimera ministra, ha indicado su disposición a entrar en la contienda. Rayner ha pagado 40.000 libras que debía a Hacienda. Es la favorita de los sindicatos, pero sería la candidata que más conviene a Nigel Farage, líder de Reforma UK, para ganar la elección general. Farage es investigado por una donación de 5 millones de libras de un criptoempresario.
La resistencia de Starmer
Keir Starmer sostiene que no se irá a pesar de la presión de 93 diputados laboristas, un tercio de los diputados de base. Sus aliados afirman que las buenas cifras del NHS y de la economía lo respaldan. Michael Heseltine, exlíder conservador, advierte que echar a Starmer generará un caos mayor.
Antecedentes de la crisis laborista
El texto señala que la crisis se desencadena tras la derrota electoral laborista en las elecciones locales. El ultraderechista populista Nigel Farage ha sido entronizado como líder de la oposición. Streeting insiste en que cuenta con los votos para iniciar un desafío pero se muestra reticente porque “las cosas están cambiando”. Los sindicatos han elegido el tiempo para reemplazar a Starmer.
Implicaciones del desafío a Starmer
La alternativa a esta batalla interna es la parálisis de todo el gobierno. Los electores se preguntan a dónde va el Partido Laborista. El objetivo, según Heseltine, es “crear racionalidad y acercamiento a Europa para hacer crecer a Gran Bretaña”. La incertidumbre sobre quién será el próximo primer ministro mantiene en vilo a la política británica.