Pelé, único tricampeón mundial, comenzó su leyenda en 1958
Pelé es el único futbolista que ha ganado tres Copas del Mundo. Edson Arantes do Nascimento, con 17 años, se convirtió en el jugador más joven en marcar en un Mundial durante Suecia 1958. Diez días después, el 29 de junio, Brasil conquistó el título.
El debut que forjó a ‘O Rei’
En el estadio Gamla Ullevi y ante 26.000 espectadores, Pelé marcó su primer gol mundialista ante Gales en el minuto 66, asistido por Didí. Este tanto lo convirtió en el goleador más joven de la historia de los Mundiales con 17 años y 239 días, una marca que continúa imbatible más de seis décadas después.
En la final contra Suecia, anotó dos tantos definitivos para cerrar el marcador en 5-2. Pelé jugó 4 partidos, acumuló 360 minutos y aportó seis goles clave para su equipo, que también contaba con figuras como Mario Zagallo, Mané Garrincha y Vavá. Brasil dejó en el camino a la Unión Soviética, Gales y Francia.
La única marca superada
El récord de goleador más joven fue superado 24 años después por el norirlandés Norman Whiteside, con 17 años, un mes y diez días, una diferencia de apenas seis meses.
Un palmarés único entre los campeones
Pelé es el único futbolista con tres Copas del Mundo. Solo otros 20 jugadores tienen más de una: quince brasileños, cuatro italianos y un argentino, todos con dos trofeos. Tras Suecia 1958, conquistó Chile 1962 y México 1970, donde lideró a la considerada mejor selección de todos los tiempos.
Las dificultades en el camino
En Chile 1962, un desgarro muscular le permitió disputar solo dos partidos, en los que aportó un gol y una asistencia ante México. En Inglaterra 1966, tras una victoria inicial ante Bulgaria, las duras entradas rivales y una organización deficiente condenaron a Brasil a caer en primera fase, un fracaso que lo hizo considerar no volver a jugar un Mundial.
El legado que comenzó en Solna
En México 1970, Pelé se despidió de los Mundiales alzando su tercera copa el 21 de junio en el Estadio Azteca, tras aportar cuatro goles, incluido el que abrió la final ante Italia. La historia arrancó el 29 de junio de 1958 en Solna, el día en que el mundo descubrió que una leyenda podía calzar botas de fútbol.