Rodríguez rechaza jurisdicción de la CIJ sobre el Esequibo
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, compareció el 11 de mayo de 2026 en La Haya para rechazar la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en la disputa territorial del Esequibo. La funcionaria calificó el laudo arbitral de 1899 de «fraude de 127 años» y defendió el Acuerdo de Ginebra de 1966 como marco legal válido. El territorio en disputa abarca 160.000 km², rico en petróleo.
Comparecencia en La Haya y fundamentos legales
Rodríguez compareció en persona ante la CIJ para formalizar el rechazo venezolano. La actuante presidenta insistió en que el laudo de 1899 fue manipulado por el Reino Unido y que Guyana no puede heredar títulos inexistentes. Calificó el caso como «un absurdo antijurídico» y exigió «fórmulas creativas mutuamente beneficiosas» mediante el diálogo bilateral directo.
Viaje excepcional pese a sanciones
La UE mantiene sanciones que impiden a Rodríguez viajar a Europa. Su presencia en territorio neerlandés para argumentar ante un tribunal internacional constituye un reconocimiento diplomático de facto. Caracas enmarcó la visita como un ejercicio de defensa de la soberanía sin reconocer la jurisdicción de la CIJ.
El Acuerdo de Ginebra como marco alternativo
Caracas fundamenta su postura en el Acuerdo de Ginebra de 1966, firmado antes de la independencia de Guyana, que establece que la disputa se resolverá mediante «diálogo directo entre las partes». Rodríguez describió el acuerdo como «la ley entre las partes» que no puede ser eludido ni sustituido.
Antecedentes: El conflicto territorial
El Esequibo es un territorio de 160.000 km² que representa dos tercios de la actual Guyana, bajo administración guyanesa durante más de un siglo. Venezuela reclama la soberanía basándose en el Acuerdo de Ginebra de 1966, mientras que Guyana defiende el laudo arbitral de 1899. La CIJ afirmó su jurisdicción en diciembre de 2020, decisión rechazada por Caracas.
Implicaciones económicas y geopolíticas
La disputa incluye importantes reservas de petróleo en alta mar operadas por ExxonMobil. La producción de Guyana superó los 600.000 barriles diarios en 2025 y se prevé que alcance 1,3 millones en 2027. Venezuela argumenta que su integridad constitucional está en riesgo y que la disputa trasciende los intereses económicos para constituir una «moralidad histórica irrenunciable».