Un estudio revela que el comercio de mamíferos eleva un 50% el riesgo de enfermedades
Los mamíferos comercializados tienen un 50% más de probabilidades de compartir patógenos con humanos. Un estudio publicado en la revista Science analizó 40 años de datos y halló que el comercio legal e ilegal de fauna salvaje incrementa las oportunidades de que los patógenos salten de animales a personas.
Comercio mundial de animales y patógenos
El comercio mundial de fauna salvaje crea repetidas oportunidades para que animales, patógenos y personas entren en contacto cercano y compartan gérmenes. Los animales se envían legalmente por todo el mundo como alimento, mascotas, moda, decoración, prácticas religiosas e investigación. En 2022, el comercio legal fue valorado en 220.000 millones de dólares por la CITES, mientras que el ilegal alcanzó los 23.000 millones. Los animales suelen estar confinados en condiciones de hacinamiento que bajan su inmunidad y aumentan las oportunidades de propagación de enfermedades.
Hallazgos sobre especies comercializadas
De las 2.079 especies de mamíferos estudiadas, el 41% podía transmitir al menos una enfermedad a humanos. Solo el 6,4% de las que no se venden portaban patógenos zoonóticos. Incluso tras considerar factores como parentesco o ubicación, los mamíferos comercializados seguían siendo un 50% más propensos a albergar patógenos que los no comercializados.
El comercio legal igual de riesgoso que el ilegal
El estudio desafía suposiciones comunes: las especies traficadas ilegalmente no eran más propensas a portar patógenos zoonóticos que las vendidas legalmente. Evan Eskew, autor del estudio, señaló que el comercio legal incluye formas ordinarias como mascotas, y que “es probable que sea igual de riesgoso para la transmisión de enfermedades zoonóticas”.
Riesgo creciente con el tiempo de comercio
Los investigadores descubrieron que cuanto más tiempo permanece una especie en el comercio, más patógenos zoonóticos puede portar. Por cada década en el comercio global, un animal adquiría la capacidad de albergar aproximadamente un patógeno más que puede infectar a humanos. Sin embargo, expertos como Jonathan Kolby advirtieron que los datos solo capturan parte de la historia del comercio.
Antecedentes: brotes históricos originados en animales
Científicos y virólogos llevan décadas advirtiendo que la incidencia de saltos de enfermedades entre especies está aumentando en un mundo más poblado e interconectado. Muchos brotes mortales recientes se originaron en animales, incluyendo mpox (1958), virus de Marburgo (1967), ébola (1976), VIH/sida (1981) y COVID-19 (2020).
Implicaciones: necesidad de más vigilancia y cooperación
El estudio no ofrece un mapa completo del comercio, pero subraya la necesidad de una mayor biosupervisión, mejor intercambio de datos y un enfoque “Una sola salud” que considere riesgos para animales y humanos. Meredith Gore, coautora, indicó que reducir las oportunidades de propagación requerirá una vigilancia más estrecha de todas las formas de comercio, legales e ilegales, nacionales e internacionales. “No sabes lo que no sabes”, afirmó Gore, señalando que la falta de datos es el mayor problema para entender el riesgo zoonótico.