Los ataques con explosivos tiñen de violencia la campaña electoral en Colombia
26 atentados se registraron en el suroeste de Colombia durante los últimos días. La violencia, que ha dejado al menos 21 civiles muertos y más de 50 heridos, sacude al país a poco más de un mes de la elección presidencial.
Escalada de violencia en el suroeste
Las autoridades de seguridad cifraron en 26 los atentados en el suroeste del país durante los últimos días. El más letal ocurrió el sábado en la Vía Panamericana, en Cajibío, Cauca, donde detonó una bomba al paso de un autobús. El ataque, presuntamente perpetrado por la disidencia Estado Mayor Central de la extinta guerrilla de las FARC, causó la muerte de al menos 21 civiles y más de 50 heridos, entre ellos varios niños.
Actores y repercusión de los ataques
El presidente Gustavo Petro escribió en X que quiere la “máxima persecución mundial” contra este grupo “narcoterrorista”. Elizabeth Dickinson, analista del International Crisis Group, calificó los ataques como una “ola” que viene desde hace dos años y una “estrategia sistemática” del Estado Mayor Central. El candidato oficialista Iván Cepeda lamentó los ataques y sugirieron que buscan generar un clima de miedo, mientras que candidatos conservadores como Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella cuestionaron la política de “paz total” del gobierno.
Antecedentes: una región estratégica para el crimen
La violencia en esa región del país no es nueva. Los grupos ilegales han tratado de controlar la zona por décadas por considerarla estratégica para ilícitos como la minería ilegal y el narcotráfico, que incluye los sembradíos de hoja de coca. El gobierno de Gustavo Petro ha intentado controlar la región con operativos militares y su política de “paz total”, incluido un diálogo con el Estado Mayor Central que fue abandonado por la mayoría de sus integrantes en 2024.
Implicaciones de la violencia electoral
Los ataques han sacudido tanto al gobierno como a los candidatos presidenciales. Según el analista Sergio Guzmán, los ataques contribuyen a agravar el malestar con la seguridad y tanto el gobierno como la oposición los utilizarán para convencer a los votantes. Para el analista Javier Garay, en la campaña se ha hecho un “uso político” de los ataques, mientras que la disidencia de las FARC podría pretender establecer una posición ventajosa de cara al futuro.