Los trabajadores tecnológicos apuestan por las bolsas de nicotina Zyn
Philip Morris International distribuyó 794 millones de latas de Zyn en EE. UU. en el último año fiscal, un aumento del 37%. El consumo de estas bolsas de nicotina se ha extendido entre los trabajadores tecnológicos como un estimulante para aumentar la productividad en jornadas laborales de hasta 15 horas.
El auge de las bolsas de nicotina en Silicon Valley
El empresario Garrett Campbell lleva una bolsa de Zyn de 6 mg bajo el labio durante sus jornadas de 15 horas. Campbell afirma que «todos» sus amigos que dirigen empresas lo hacen con una bolsa de nicotina en la boca. Las bolsas de nicotina, desprovistas del humo y el olor de los cigarrillos, se están rediseñando como un estimulante nootrópico limpio en Silicon Valley.
El neuroscienífico Brian Erkkila, jefe de asuntos ejecutivos de Philip Morris, afirmó que la ciencia «no es lo suficientemente sólida» para afirmar que existe un beneficio cognitivo. También defendió los ingredientes de las bolsas Zyn, diciendo que son «ingredientes de grado alimenticio».
Presencia en la cultura y la industria
Las bolsas de nicotina se ofrecen gratuitamente en las oficinas de la empresa tecnológica Palantir. El actor Josh Brolin utiliza bolsas «24 horas al día», incluso mientras duerme. El presentador Tucker Carlson lanzó su propia marca, ALP, en 2024, y admitió que el producto es «adictivo».
Antecedentes del uso de nicotina como potenciador
Las bolsas de nicotina, que contienen sal de nicotina sin tabaco, edulcorantes artificiales y fibras sintéticas, se han vuelto omnipresentes en la llamada manósfera. Utilizadas por deportistas durante más de una década, hasta una quinta parte de los futbolistas en el Reino Unido las usan regularmente. Las bolsas han seguido el camino de los cigarrillos en la historia de la industria estadounidense.
Implicaciones del consumo generalizado
El gurú del biohacking Dave Asprey describe la nicotina como un psicotrópico casi perfecto, pero critica las marcas que usan aditivos artificiales y fibras sintéticas. El también biohacker Bryan Johnson se opone totalmente a la nicotina, afirmando que provoca adicción y pérdida de autonomía. El empresario Campbell reconoce que «quizás estos son buenos ahora, y luego veremos algunos artículos sobre cosas malas».