Guerra en Irán impulsa planes de energía nuclear en Asia y África
El conflicto en Oriente Medio ha dejado al descubierto la fragilidad de las cadenas mundiales de suministro de combustibles fósiles. Decenas de países de Asia y África recurren ahora a la energía nuclear como respuesta a las interrupciones y al encarecimiento de la energía.
Asia acelera su apuesta atómica
Asia, destino de la mayor parte del petróleo y gas de la región, ha sido la primera y más golpeada. Los países con centrales nucleares intentan sacar más partido a los reactores existentes. Corea del Sur aumenta la generación y acelera el mantenimiento de reactores. Taiwán debate reactivar reactores en desuso y Japón ha reactivado la central nuclear más grande del mundo, Kashiwazaki-Kariwa.
Nuevos actores se suman
Bangladés se apresura a poner en marcha reactores construidos por la estatal rusa Rosatom. Vietnam firmó en marzo un acuerdo con Moscú para construir dos reactores. Filipinas sopesa reactivar una central nuclear que nunca llegó a entrar en funcionamiento.
África expresa sus ambiciones nucleares
Los precios disparados y los cortes de suministro alimentan las peticiones de cooperación nuclear en el continente. Más de 20 de los 54 países africanos tienen planes de energía atómica a largo plazo. Potencias como Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Corea del Sur ofrecen pequeños reactores modulares (SMR) como solución.
Proyectos a largo plazo
Kenia planea poner en marcha un SMR en 2034. Sudáfrica quiere que la nuclear pase del 5% al 16% de su mezcla energética en 2040. El presidente ruandés, Paul Kagame, afirmó que África será «uno de los mercados mundiales más importantes» para los SMR.
Competencia por la influencia en África
La competencia por la influencia se intensifica entre Washington y Moscú. Rosatom construye el primer reactor de Egipto y tiene acuerdos con varios países africanos. Estados Unidos, por su parte, intenta recuperar terreno patrocinando conferencias y trabajando con países para desarrollar reactores civiles seguros.
Los riesgos no desaparecen
El interés va en aumento, pero los riesgos no han desaparecido. Se citan desde fusiones del núcleo y mala gestión de residuos hasta la posible vía hacia armas nucleares. Además, las centrales nucleares son vulnerables en tiempo de guerra, como se ha visto en los conflictos de Irán y Ucrania.
Un renacimiento nuclear acelerado
La guerra ha acelerado un renacimiento nuclear a escala mundial, según Rachel Bronson del ‘Bulletin of the Atomic Scientists’. Los países buscan una alternativa a los riesgos de los mercados de combustibles fósiles. Unos 31 países utilizan energía nuclear, que proporciona alrededor del 10% de la electricidad mundial, según el OIEA. Otros 40 países están estudiando la tecnología o preparándose para construir una central.
Una solución a largo plazo
La energía nuclear no es una solución rápida. Desarrollarla puede llevar décadas. Pero los compromisos a largo plazo que se adopten ahora probablemente la consolidarán en la combinación energética futura de muchos países, según Joshua Kurlantzick del Council on Foreign Relations.