Policía holandesa pide a víctimas de campaña de ‘sextorsión’ internacional que denuncien
Un hombre holandés confesó haber coaccionado a más de 50 mujeres y niñas en varios países. Las autoridades temen que haya muchas más víctimas. El acusado, detenido en enero de 2025, enfrenta un juicio por agresión sexual y violación online.
Un infierno digital con marca personal
El sospechoso, Damian A., de 22 años, se hacía pasar por una adolescente en redes sociales. Una vez obtenía fotos íntimas, las usaba para chantajear a las víctimas y forzarlas a realizar actos sexuales degradantes y sadismo extremo. Algunas fueron obligadas a escribir «Owned by Turpien» –su alias– en su cuerpo, marcándolas en las imágenes que luego vendía en otras plataformas.
La investigación y el alcance internacional
La trama se descubrió tras denuncias de jóvenes en EE. UU.. La policía holandesa ha identificado víctimas en Países Bajos, Reino Unido, Canadá, Alemania y Montenegro. El fiscal ha solicitado nueve años de prisión y tratamiento psicológico para el acusado. Se espera sentencia en las próximas semanas.
Una campaña para localizar a más afectadas
La policía de Rotterdam lanzó un llamamiento en redes para identificar a más víctimas, asegurarles que el sospechoso está detenido y animar a los padres a hablar con sus hijos sobre los riesgos. Milou van der Kolk, del Equipo de Delitos Sexuales, subraya la extrema intensidad de los abusos. La policía también insta a quienes compraron las imágenes a borrarlas, advirtiendo de que quedará un rastro digital.
El contexto del delito
La sextorsión es un delito en rápido crecimiento. Solo en los Países Bajos, la policía registró unos 3.000 casos en 2025, lo que supone un aumento del 46% respecto al año anterior.
Las implicaciones del caso
Este caso subraya cómo las redes sociales pueden convertirse en un espacio de control y abuso. Muestra la capacidad de un individuo con un teléfono inteligente para aterrorizar a víctimas a distancia, mientras los adultos de su entorno permanecen ajenos a la situación. Las autoridades recalcan que el apoyo profesional a las víctimas es esencial y puede ser una cuestión de vida o muerte.