FMI recorta crecimiento mundial y prepara ayuda por guerra en Irán
El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebaja sus previsiones de crecimiento global debido al conflicto en Oriente Medio. La institución anuncia un paquete de ayuda de emergencia de hasta 42.900 millones de euros y advierte que 45 millones de personas afrontan inseguridad alimentaria.
Daños económicos persistentes
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, afirmó que incluso en el mejor de los casos no habrá un regreso claro al statu quo anterior. Señaló que el encarecimiento de la energía, los daños en infraestructuras y la caída de la confianza de los mercados lastrarán la economía global.
Ayuda financiera de emergencia
El FMI prevé desplegar entre 17.200 y 42.900 millones de euros en apoyo para los países afectados. Por su parte, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, indicó que su institución podría movilizar hasta 21.400 millones a corto plazo y 50.000 millones a largo plazo.
Impacto regional y global
El Banco Mundial revisó a la baja el crecimiento previsto para Oriente Medio en 2026 a un 1,8%, una rebaja de 2,4 puntos. Se espera una revisión al alza de la inflación mundial debido a los sobresaltos en el precio del petróleo y las perturbaciones en las cadenas de suministro.
Consecuencias humanitarias
Un comunicado conjunto del FMI, el Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos advirtió que la situación conducirá inevitablemente a una mayor inseguridad alimentaria. Los estudios del FMI indican que la producción en los países en guerra cae un 3% inicialmente y sigue descendiendo durante años.
Antecedentes del conflicto
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, ha alterado las cadenas de suministro y disparado el precio del petróleo después de que Teherán bloqueara prácticamente el estrecho de Ormuz.
Cierre: Un panorama sombrío
El FMI ofrece una evaluación contundente: todas las vías conducen a precios más altos y a un crecimiento más lento. La crisis impacta de forma desigual, siendo los países de renta baja importadores de energía los más afectados.