Proyección de película de 7,5 horas en Nueva York desafía crisis de atención
250 personas asistieron a la proyección de ‘Sátántango’, de 439 minutos, en el Film at Lincoln Center. La cinta del húngaro Béla Tarr, rara vez exhibida, fue el centro de un programa de despedida tras la muerte del director.
Un antídoto contra el «cerebro podrido»
La proyección ocurre en un contexto de informes que advierten sobre una «crisis de la capacidad de atención». Profesores de cine lamentan que los estudiantes post-pandemia tienen problemas para ver películas de duración normal. Tyler Wilson, programador del centro, afirma: «Hemos debilitado el músculo de la atención sostenida».
La experiencia de la duración extrema
‘Sátántango’ no solo es larga, sino que se siente larga. Contiene solo 171 planos, con una duración media de 2,5 minutos. Es un texto clave del «cine lento», un subgénero que, según la profesora Lexi Turner, «te hace pasar tiempo» y exige paciencia.
Una disciplina compartida en la sala
El espectador Justin Benz describe un «estado de trance o meditativo» durante la proyección. Asistir al evento implicaba una disciplina compartida: permanecer en la sala, sin usar el teléfono y sin charlar. La audiencia, mayoritariamente joven, mostró una atención constante, sin consultar relojes o móviles.
Repercusión y demanda del formato
La función se agotó con rapidez, obligando a añadir dos pases más. Wilson ve en esto un motivo de optimismo: «La gente tiene atención, solo que no tiene muchos sitios donde usarla». Considera la duración de la película casi un desafío para el espectador.
Antecedentes: Un rito para cinéfilos
‘Sátántango’, el épico film de 1994 sobre un colectivo agrícola húngaro fracasado, es considerado un rito sagrado para los cinéfilos más acérrimos. Su proyección en el Film at Lincoln Center formaba parte del programa «Farewell to Béla Tarr», tras el fallecimiento del director en enero de 2026.
Cierre: Más allá de un ejercicio de atención
Justin Benz rechaza que ver la película sea solo un ejercicio para alimentar la atención o una medalla de mérito cinéfilo. La experiencia en sala, con interrupciones mínimas y una audiencia entregada, demostró una capacidad colectiva de concentración en un formato extremo, contrastando con las narrativas predominantes sobre la crisis de atención.