El lémur propaga guayaba invasora que amenaza bosques de Madagascar
La guayaba fresa (Psidium cattleyanum), una especie invasora originaria de Brasil, está dificultando la restauración de los bosques degradados de Madagascar. Los lémures, al consumir su fruta, dispersan sus semillas, lo que contribuye a su expansión.
Una relación perjudicial para la biodiversidad
Un estudio de 2024 en el Parque Nacional de Ranomafana dirigido por la bióloga Amy Dunham reveló que esta planta forma “monocultivos” impenetrables en zonas alteradas. Estos matorrales agotan nutrientes del suelo, suprimen plantas nativas y reducen la diversidad de insectos, una fuente de proteína esencial para lémures, aves y tenrecs.
Pérdida de recursos clave
En las áreas invadidas, desaparecen plantas nativas como el muérdago (tongoalahy). Un estudio coescrito por Dunham y la ecóloga Zo Fenosoa identificó estas plantas como un recurso alimenticio fundamental para al menos 30 especies de aves y 7 de lémures, incluyendo al sifaka en épocas de escasez.
Antecedentes: Un bosque vulnerable desde hace décadas
Madagascar sufre una alta tasa de deforestación desde la década de 1950, perdiendo unas 200.000 hectáreas anuales. Los bosques dañados son susceptibles a la invasión de la guayaba fresa. Incluso si se elimina la planta, sus hojas y frutos dejan aleloproductos en el suelo que son tóxicos para otras especies.
Cierre: Una solución costosa en estudio
Una posible solución es el uso de biochar, un carbón vegetal. En Mauricio, la ecóloga Lutchmee Sujeeun comprobó que aplicarlo tras retirar guayabas mitiga los efectos de sus toxinas y favorece a las plantas nativas. Sin embargo, su aplicación a gran escala en Madagascar sería costosa y laboriosa, y requiere más estudios sobre sus dosis y efectos.