Cambio climático y presión humana amenazan a los yaks en Nepal
Los pastores tradicionales de Nepal enfrentan el declive de la cría de yaks por el cambio climático, la falta de mercados y la escasez de mano de obra. Esta situación afecta tanto a los ejemplares domésticos como a los salvajes, cuya pureza genética está en riesgo.
Un modo de vida en retroceso
Youngdung Jhama Lama, una pastora de Dolpa, ha visto reducir su rebaño de docenas de yaks a solo cuatro animales. La migración juvenil y el aumento de costes obligan a muchas familias a vender sus animales. El cierre de los pasos fronterizos con China tras la COVID-19 agravó la crisis, al impedir el pastoreo transfronterizo.
Impacto climático en las praderas
El calentamiento altera el ciclo del agua y la vegetación en los ecosistemas alpinos, según el ICIMOD. Los humedales secos elevan el riesgo de incendios y los cambios glaciares reducen las zonas de pasto. Esto limita el alimento tanto para yaks domésticos como salvajes.
Doble amenaza para el yak salvaje
El veterinario Krishna Prasad Acharya alerta de que la degradación de las praderas provoca solapamiento entre rebaños domésticos y manadas salvajes. Este contacto favorece el cruce genético, lo que pone en peligro la pureza de la especie salvaje (Bos mutus), de la que quedan menos de 10.000 ejemplares.
Presiones adicionales
La sobre recolección del hongo yartsa gunbu, un alimento clave para los yaks salvajes, merma sus recursos. Además, la expansión de ganado menor, como cabras y ovejas, genera competencia por el pasto en algunas zonas.
Antecedentes: Un paisaje cambiante
Los pastores del Himalaya nepalí afrontan múltiples desafíos: cambio climático, subida de costes, escasez de mano de obra, enfermedades y mercados limitados para los productos derivados del yak. Estas presiones socioeconómicas y ambientales han transformado la trashumancia tradicional en las últimas décadas.
Cierre: Urgen medidas de conservación
Expertos como Naresh Kusi piden acciones locales y nacionales para proteger al yak salvaje. Una propuesta es crear refugios habitacionales delimitados que eviten el cruce con ejemplares domésticos. La conservación de esta especie clave está ligada al mantenimiento del conocimiento y las prácticas tradicionales de las comunidades pastoriles.