Irán usa criptomonedas para financiar milicias y eludir sanciones occidentales
Los flujos digitales hacia el país se han disparado a 3.000 millones de dólares desde el inicio de la guerra con Israel, según el análisis de la firma Chainalysis. Este sistema financiero paralelo sirve para sostener a la Guardia Revolucionaria y a civiles.
Un salvavidas financiero en medio del conflicto
La Guardia Revolucionaria de Irán utiliza las criptomonedas para financiar milicias y sortear las sanciones. Los expertos señalan que estas divisas digitales también ofrecen un salvavidas a los civiles castigados por una inflación que rozaba el 50% antes de la guerra.
Movimientos masivos tras los bombardeos
Entre el 28 de febrero y el 2 de marzo, salieron de plataformas iraníes más de 10 millones de dólares en criptomonedas. Para el 5 de marzo, casi un tercio se había transferido al extranjero. Kaitlin Martin, de Chainalysis, indica que el volumen apunta a la participación de ‘actores del régimen’.
El control estatal y un sistema bancario en la sombra
Según Chainalysis, carteras digitales vinculadas a la Guardia Revolucionaria recibieron más de 3.000 millones de dólares el año pasado. Craig Timm, de ACAMS, afirma que estos activos contribuyen a un auténtico ‘sistema bancario en la sombra’, más rápido y difícil de rastrear que las transferencias tradicionales.
Preferencias entre el régimen y la población
Mientras la Guardia Revolucionaria y el banco central iraní prefieren ‘stablecoins’ vinculadas al dólar, la población civil recurre en masa al bitcoin. Esta criptomoneda puede guardarse en carteras personales, fuera del alcance de las autoridades.
Antecedentes de un método consolidado
Irán recurre desde hace tiempo a las criptomonedas como vía alternativa para vender petróleo sometido a embargo y financiar de forma discreta a grupos armados aliados, como los rebeldes hutíes en Yemen. Su uso se ha intensificado con la guerra actual.
Cierre: Implicaciones de una economía paralela
El uso intensivo de criptomonedas por Irán sostiene un sistema financiero paralelo que mitiga el impacto de las sanciones y financia operaciones. Este mecanismo plantea un desafío para la regulación financiera global y persiste como un pilar de la economía iraní en tiempos de conflicto.