La deforestación causó entre el 52% y el 72% de la reducción de lluvia en el sur del Amazonas
La pérdida de bosque redujo la lluvia anual entre 8% y 11% en cuatro décadas. Un estudio en ‘Nature Communications’ analizó las interacciones entre la tierra y la atmósfera desde 1980.
El impacto directo de la pérdida de bosque
La investigación determinó que entre el 52% y el 72% del descenso de las precipitaciones en el sur de la cuenca amazónica se debe a la deforestación a gran escala. Entre 1980 y 2019, la región perdió un 7.7% de su cubierta forestal de media. El estudio señala que por cada 1% de pérdida forestal, la lluvia anual disminuyó 6 milímetros.
Un efecto que traspasa fronteras
La reducción de lluvia no se atribuye solo a la deforestación local. Los cambios en el uso del suelo en regiones de barlovento en Sudamérica alteraron la cantidad de humedad transportada hacia el sur del Amazonas. El trabajo combinó datos observacionales con un modelo que rastrea el movimiento del vapor de agua en la atmósfera.
Los modelos climáticos subestiman el problema
El estudio indica que los modelos climáticos pueden subestimar la contribución de la deforestación a la reducción de lluvia hasta en un 50%. Según Chris Huntingford, modelador climático y coautor, esto puede deberse a cómo los modelos representan la evaporación y el transporte atmosférico. Esta discrepancia implica que los umbrales de lluvia en el Amazonas podrían cruzarse antes de lo previsto.
La reforestación como posible mitigación
La investigación apunta a la reforestación como una solución potencial. Eva Nafiseh Goodarzi, científica de The Nature Conservancy, citó un estudio de 2022 que mostró que restaurar bosques puede aumentar la lluvia estacional. Sin embargo, advierte que restaurar la tierra degradada es complejo y requiere un esfuerzo coordinado con políticas de apoyo e incentivos para las comunidades locales.
Cuatro décadas de cambio en el Amazonas
Desde 1985, la cubierta forestal natural en Sudamérica ha disminuido un 16%. En la Amazonía brasileña se perdió una quinta parte del bosque entre 1970 y 2019, convertido frecuentemente en tierra agrícola o destruido por incendios. Este cambio reduce la evapotranspiración que impulsa la lluvia, creando un bucle de retroalimentación climática destructivo.
Implicaciones para el futuro y el bienestar humano
Los hallazgos tienen implicaciones directas. La alteración de los patrones de lluvia afecta a las comunidades que dependen de los cursos de agua. Los autores subrayan que el rol de la ciencia es informar a los responsables políticos sobre la resiliencia de la selva y ayudar a mantener a salvo a las personas. Comprender esta relación es clave para guiar decisiones futuras sobre el uso del suelo.