El portaaviones USS Gerald R. Ford abandona Oriente Medio por averías técnicas
Un incendio en su lavandería obligó al buque más caro de la Marina de EE.UU. a retirarse a Creta. La nave, desplegada contra Irán, acumula problemas operativos según un informe del Pentágono.
Evaluación crítica del Pentágono
La oficina de pruebas del Pentágono señala que no hay datos suficientes para evaluar la idoneidad operativa del USS Gerald R. Ford. La fiabilidad de sistemas clave como el radar, los elevadores de munición y el sistema de lanzamiento de aviones no está determinada. El informe subraya la falta de pruebas de combate realistas completas, nueve años después de su entrega.
Problemas estructurales y de habitabilidad
La evaluación identifica carencias en la capacidad de alojamiento, requiriéndose 159 literas adicionales. Esta deficiencia afecta a la tripulación base y al personal temporal, y podría agravarse con la incorporación de más F-35 o drones MQ-25 Stingray. Correcciones para sistemas de combate, identificadas en un informe clasificado, carecen de financiación.
Un despliegue récord bajo presión
El portaaviones lleva 9 meses en el mar, superando el despliegue estándar de 7 meses. El senador Tim Kaine advirtió que está en camino de romper el récord desde la Guerra de Vietnam. Los marineros han tenido que improvisar por el desgaste de equipos. La administración Trump ha utilizado al Ford para operaciones frente a las costas de Venezuela e Irán.
Incidente que forzó la retirada
La salida del USS Gerald R. Ford del Mar Rojo se produjo por un incendio en la lavandería, no por acción enemiga. Más de 200 marineros fueron atendidos por inhalación de humo. Este suceso evidenció la presión sobre los activos navales estadounidenses.
Antecedentes de un buque problemático
El USS Gerald R. Ford, con un costo de 13.200 millones de dólares, fue entregado con años de retraso en 2017. A pesar de las dudas sobre su rendimiento en guerra, ha sido desplegado en conflictos con Venezuela e Irán.
Implicaciones de una capacidad en duda
La evaluación del Pentágono deja en incógnita la capacidad real del portaaviones para una guerra. No está claro cómo responderían sus sistemas bajo la tensión de combate continuo contra amenazas como misiles antibuque o aviones enemigos.