El Brent supera los 99 euros tras ataque iraní al mayor complejo gasístico de Catar
El crudo Brent superó los 99,3 euros el barril este jueves. El alza se produjo después de que Irán atacara el campo de gas de Ras Laffan en Catar, en represalia por los bombardeos israelíes contra el campo iraní de South Pars.
Intercambio de ataques dispara los precios
Los ataques contra Ras Laffan, la mayor instalación energética de Catar, hicieron subir el precio del petróleo. Los futuros europeos del gas natural subieron más de un 25%, superando los 68€/MWh. Los mercados perciben que el conflicto será largo y tenderá a escalar.
Respuesta y advertencia de Estados Unidos
El presidente de EE.UU., Donald Trump, advirtió que cualquier nuevo ataque iraní contra instalaciones de GNL de Catar llevará a las fuerzas estadounidenses a destruir el yacimiento de South Pars. Su intervención busca proteger a Catar y reservarse la opción de una fuerza abrumadora.
Irán intensifica los ataques pese a las amenazas
Irán siguió atacando este jueves infraestructuras energéticas de sus vecinos. Una planta catarí de GNL quedó envuelta en llamas y dos refinerías kuwaitíes fueron alcanzadas. Qatar informó de «incendios de gran envergadura y daños adicionales considerables». Un buque ardió frente a la costa de los EAU.
Repercusión regional y condenas
Los países del Golfo condenaron los ataques. Abu Dabi detuvo operaciones en su planta de Habshan y el yacimiento de Bab. Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos denunciaron al unísono las agresiones. La diplomacia saudí afirmó que «se ha roto por completo la poca confianza que quedaba».
Antecedentes del conflicto energético
La ofensiva iraní se produjo después de que Israel atacara el yacimiento gasista de South Pars y las instalaciones petrolíferas de Asaluyeh. Tras esos bombardeos, los Guardianes de la Revolución iraní (IRGC) advirtieron de que las instalaciones energéticas del Golfo volvían a ser «objetivos legítimos».
Cierre: Coste global de una escalada sin fin a la vista
La economía mundial asume el coste de un conflicto que se intensifica rápidamente. Los daños en las infraestructuras podrían retrasar la salida de suministros al mercado incluso después de la guerra. El control iraní del Estrecho de Ormuz mantiene el peligro constante para los barcos, subrayando el riesgo para los flujos energéticos globales.