Israel anuncia eliminación de Ali Larijani, alto estratega iraní
Israel anunció la «eliminación» de Ali Larijani, presidente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, y del comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani, en una operación nocturna del martes. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó la muerte de Larijani. Irán no ha confirmado ni desmentido la noticia. La acción se produce en un contexto de guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán.
Un negociador pragmático eliminado
Ali Larijani era considerado un estratega clave y un negociador consumado con Occidente. Filósofo de formación y experto en Kant, representaba un «conservadurismo pragmático». Lideró las negociaciones nucleares con Europa y era visto como un interlocutor experimentado capaz de navegar entre las facciones del régimen. Su perfil intelectual y su habilidad para el diálogo le granjearon respeto, incluso entre sus contrapartes negociadoras.
Repercusión en el diálogo y la guerra
La muerte de Larijani ocurre cuando Estados Unidos e Irán estaban negociando una salida a la guerra, según anunció Donald Trump y The New York Times. Haaretz, periódico israelí, destacó su capacidad de pensamiento estratégico y su competencia política. Con su eliminación, el régimen iraní pierde una figura central que podía haber tenido la última palabra sobre un eventual fin del conflicto. Israel ha liquidado a varios eventuales interlocutores iraníes.
Antecedentes: La trayectoria de un hombre del sistema
Ali Larijani provenía de una influyente familia religiosa y ocupó altos cargos tras la Revolución de 1979. Dirigió la radio y televisión nacionales, fue secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y presidente del Parlamento (Majlis) durante doce años. Durante la crisis postelectoral de 2009, cuestionó la violencia contra estudiantes, reforzando su imagen de hombre de instituciones. Su relación de confianza con el líder supremo Ali Khamenei le llevó a ser nombrado su heredero.
Cierre: Implicaciones de la pérdida de un mediador
La eliminación de Larijani priva al sistema iraní de un mediador estratégico con experiencia en diálogos internacionales complejos. Su perfil atípico y su habilidad para operar entre bastidores le otorgaban una posición única en el equilibrio de poder interno. Este hecho complica el panorama de negociación en un momento de tensión bélica y diálogos exploratorios con Estados Unidos.