Irán niega problemas de salud del nuevo líder supremo tras acusaciones de EE.UU.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró que «no hay ningún problema» con el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei. La declaración responde a las afirmaciones del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, quien dijo que Khamenei estaba «herido y probablemente desfigurado». Araghchi realizó estas declaraciones en una entrevista con la cadena MS Now.
Desmiente las acusaciones y anuncia aparición
El canciller iraní restó credibilidad a las declaraciones de Hegseth, comparándolas con otras afirmaciones que, según él, son falsas, como que las autoridades iraníes estaban en búnkeres. “Seguramente verán pronto al nuevo líder supremo”, afirmó Araghchi, indicando que Khamenei ya envió un mensaje y cumple con sus deberes constitucionales.
Contexto del nuevo líder
Mojtaba Khamenei fue elegido líder supremo el domingo en sustitución de su fallecido padre, Ali Khamenei. Sin embargo, no se lo ha visto en público desde el 28 de febrero, primer día de la guerra, cuando la residencia que compartía con su padre fue atacada por Estados Unidos e Israel.
Relación con Rusia y China
Preguntado sobre una posible ayuda de Rusia o China, Araghchi reconoció que ambos países son «socios estratégicos» de Irán. “Hemos mantenido una estrecha cooperación en el pasado, la cual continúa, incluyendo la cooperación militar”, sostuvo, aunque se negó a dar más detalles sobre esta colaboración.
Posición de Irán sobre el conflicto
El ministro quiso dejar claro que Irán no inició la guerra, sino que se defiende de lo que calificó como un “acto de agresión no provocado, injustificado e ilegal” por parte de Estados Unidos.
Antecedentes del mensaje del líder
El primer pronunciamiento de Mojtaba Khamenei fue un mensaje escrito y leído en la televisión iraní. En él, prometió venganza por la muerte de mártires iraníes y ordenó mantener cerrado el estratégico Estrecho de Ormuz.
Cierre: Implicaciones de las declaraciones
Las afirmaciones del gobierno iraní buscan proyectar normalidad y fortaleza institucional frente a las acusaciones de vulnerabilidad de su nuevo líder. La mención a la cooperación militar con Rusia y China añade una capa geopolítica al conflicto, mientras Irán insiste en su papel de víctima en una guerra que afirma no haber buscado.