Gobierno húngaro acusa a Ucrania de preparar ataques para influir en elecciones
Ministros húngaros alegan que Ucrania prepara violencia contra el primer ministro y sabotajes a infraestructuras energéticas para impedir la victoria de Viktor Orbán en los comicios del 12 de abril. Ucrania rechaza las acusaciones y denuncia una campaña de odio para asustar a los votantes. La campaña se enmarca en un contexto de parálisis del oleoducto Druzhba y con el partido Fidesz detrás en los sondeos.
La batalla del oleoducto Druzhba
El conflicto se centra en la interrupción del suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba. El flujo se detuvo el 27 de enero tras un ataque con drones rusos en Ucrania. Orbán exhibió imágenes satelitales afirmando que la tubería está intacta y acusa a Ucrania de retrasar las reparaciones para causar desabastecimiento y perjudicar su campaña. Un analista señala que daños técnicos y crudo almacenado en la tubería impiden el reinicio del flujo.
Campaña de desinformación y tensión interna
La narrativa antiucraniana inunda Hungría con carteles y un vídeo de IA de Fidesz que sugiere ejecuciones si gana la oposición. El ejército patrulla instalaciones energéticas. Medios independientes cuestionan la falta de información sobre refugios. Un informe del Financial Times revela que una consultora vinculada al Kremlin prepara una campaña de desinformación para apoyar a Orbán.
Antecedentes: Un veto y una amenaza
El 21 de febrero, Orbán vetó un préstamo de la UE a Ucrania hasta que se restableciera el flujo de petróleo por el Druzhba. El 4 de marzo, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, declaró, sin nombrar a Orbán, que esperaba que nadie bloqueara la ayuda europea o «darían su dirección a las fuerzas armadas». Orbán calificó esto como una amenaza.
Cierre: Diplomacia fallida y escalada retórica
La tensión escaló con la detención de vehículos de un banco ucraniano en Hungría y la orden de investigar si organizaciones políticas húngaras se beneficiaron de los activos. Una misión húngara que entró en Ucrania para inspeccionar el oleoducto fue tratada como turistas, generando un nuevo cruce de acusaciones entre gobiernos. El conflicto trasciende la disputa bilateral e impacta en la seguridad energética y el proceso electoral húngaro.