Kibutz Hanita vive bajo ataque de Hezbollah desde la frontera con Líbano
Los residentes llevan más de diez días confinados en el kibutz Hanita, a 500 metros de Líbano, debido al aumento de los bombardeos del grupo shiíta. La vida comunitaria está suspendida y las sirenas son frecuentes.
Confinamiento en la frontera más estresante
Unas 700 personas viven en este asentamiento militarizado. Las actividades están suspendidas y no se ven vecinos en las calles. Las escuelas permanecen cerradas y solo un progenitor puede trabajar. El supermercado tiene horarios restringidos.
Respuesta de las FDI y repercusión
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) atacaron blancos de Hezbollah en el sur del Líbano, incluyendo centros de comando e instalaciones de la asociación financiera Al-Qard al-Hasan. Según la ONU, unos 700.000 libaneses han abandonado sus hogares desde el inicio de la ofensiva.
Una vida marcada por la alerta constante
El kibutz fue fundado en 1938 con una estrategia defensiva. Ahora, sus residentes dependen de unos 30 refugios anti-misiles y un centro de control que monitoriza la frontera las 24 horas. El responsable de seguridad afirma que, pese a todo, vivir allí es más seguro que en Tel Aviv.
La guerra transforma la cotidianidad
El recrudecimiento de los ataques tras las operaciones contra Irán ha vaciado los espacios comunes. La coordinadora del kibutz, Bat Ami, explica que la comunidad fue evacuada tras el 7 de octubre de 2023 y solo retornaron algunos residentes. Varias casas resultaron destruidas por impactos de misiles.
Implicaciones de un conflicto sin tregua
La situación en Hanita ilustra el impacto directo de la escalada regional en las comunidades fronterizas. La vida normal queda en suspenso, sustituida por la gestión continua de la emergencia y la dependencia de infraestructuras defensivas, mientras los enfrentamientos continúan.