Un libanés condenado en Alemania por pertenencia a Hezbollah y complicidad en intento de asesinato
Un tribunal alemán ha impuesto una pena de seis años y medio de prisión a un ciudadano libanés por ser miembro de Hezbollah y por complicidad en un intento de asesinato. La sentencia se basa en su papel clave para adquirir componentes para el programa de drones del grupo.
Actividad delictiva en Europa
El acusado, identificado como Fadel Z, se unió a Hezbollah hace una década. Según la fiscalía, actuó como «operador extranjero» para su programa de drones, primero desde Barcelona y luego desde Alemania. Su función principal fue adquirir materiales por valor de 1,4 millones de euros, incluyendo más de 2.000 motores y 600 hélices, utilizando empresas pantalla para los pedidos y pagos.
Consecuencias directas de los suministros
Los componentes adquiridos tuvieron un uso concreto. Dos de los motores comprados por Fadel Z se utilizaron en drones explosivos lanzados por Hezbollah contra Israel. Uno de ellos impactó en una residencia de ancianos en Herzliya durante Yom Kippur en octubre de 2024, aunque no causó víctimas. Este hecho fundamentó la condena por complicidad en intento de asesinato.
Método de operación y logística
El sistema de adquisición era complejo. Los productos procedían de empresas en Europa, China y Estados Unidos. Fadel Z organizaba el transporte a Líbano mediante contenedores marítimos desde puertos de Hamburgo o España, o por vía aérea.
Contexto del programa de Hezbollah
La Fiscalía Federal alemana señala que Hezbollah mantiene «un extenso programa de drones desde hace tiempo». Tras los ataques del 7 de octubre de 2023, el grupo ha disparado sistemáticamente drones cargados de explosivos contra objetivos civiles y militares en Israel. Para ello, emplea a operativos en el extranjero que compran componentes de forma encubierta.
Sentencia y posibles recursos
Fadel Z fue declarado culpable de pertenencia a una organización terrorista, complicidad en intento de asesinato y múltiples violaciones de embargos de la UE. Tiene una semana para decidir si apela la sentencia y permanecerá bajo custodia durante ese tiempo.