Acuerdo del Mekong de 1995 fracasa tras 30 años ante el deterioro del río
El tratado y la Comisión del Río Mekong no han logrado detener el daño acumulativo en las últimas tres décadas. La expansión hidroeléctrica y proyectos como las presas de Laos y el Canal Funan Techo de Camboya aceleran el declive ecológico.
Un balance de tres décadas de impactos
El Acuerdo de Cooperación para el Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Río Mekong de 1995 fue firmado por Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam. Prometía un uso equitativo, no causar daño significativo y una gestión conjunta. La Comisión del Río Mekong fue creada como su guardiana. Sin embargo, el río enfrenta una degradación acumulativa por presas, pérdida de sedimentos, minería de arena y alteración de caudales.
La carrera por las presas en el cauce principal
Antes de 1995, no había grandes presas en el cauce principal del bajo Mekong. Laos construyó Xayaburi (operativa desde 2019) y Don Sahong (2020). El proceso de PNPCA (Notificación Previa y Consulta) no logró acuerdos. Laos siguió adelante. China tiene 12 presas en el curso Lancang. La capacidad hidroeléctrica total planificada en la cuenca es de 23 gigavatios.
El costo económico y la carga desproporcionada
Evaluaciones económicas independientes concluyen que el impacto neto de las presas es negativo. Las pérdidas en pesca y sedimentos superan los ingresos por energía. Para 11 presas planificadas, las amenazas ecológicas podrían costar 7.000 millones de dólares anuales, superando las ganancias. Vietnam y Camboya asumen cargas desproporcionadas.
La agonía del lago Tonle Sap
El lago Tonle Sap es un regulador natural clave. Un estudio de 2025 muestra que sus flujos inversos ya han disminuido entre un 40% y un 50%. Las proyecciones apuntan a una pérdida del 60% para 2038. La pesca ha caído drásticamente, con reportes de reducciones del 70% en algunas capturas.
El Canal Funan Techo y el declive del espíritu de cooperación
Camboya inició en 2024 el Canal Funan Techo, de 180 kilómetros. Vietnam advierte que agravará la salinidad y reducirá el flujo de sedimentos al delta. Camboya lo catalogó como proyecto en afluente para evitar una consulta plena. La MRC tomó nota pero no actuó para hacer cumplir las normas.
Los límites de la Comisión del Río Mekong
La MRC carece de poder para bloquear o sancionar proyectos. Sus logros, como un sistema de alerta de inundaciones, son menores frente a su misión. China y Myanmar no son miembros plenos. El proceso de consulta se ha convertido en una formalidad: notificar, escuchar quejas y construir de todos modos.
Un tratado con promesas incumplidas
El Acuerdo de 1995 es un compromiso legal de cooperación. Tres décadas después, su espíritu yace fracturado. Los países firmantes deben hacer cumplir el proceso de consulta como camino hacia un acuerdo, no como un mero trámite. Deben detener la práctica de construir primero y hablar después.
La urgencia de un cambio de rumbo
El río Mekong, el lago Tonle Sap y su gente soportan los costos de esta realidad. Se necesitan medidas radicales como límites de caudal exigibles y controles de sedimentos. Sin cambios, la MRC seguirá siendo un foro de diálogo mientras el río se deteriora. Los países ribereños deben priorizar el espíritu del tratado para reconstruir la confianza.