Ecuador anuncia un corredor ecológico de 2.159 km² entre los Andes y la Amazonía
El Corredor de Conectividad Llanganates–Yasuní, de 2.159 kilómetros cuadrados, conecta dos áreas protegidas. Este proyecto, anunciado en marzo de 2026, busca facilitar la migración de especies entre ecosistemas de alta y baja altitud ante el cambio climático.
Un puente para la biodiversidad
El corredor une el Parque Nacional Llanganates, en los Andes, con la Reserva de la Biosfera Yasuní, en la Amazonía. Permite la «conectividad altitudinal», un enlace vital para que especies como el águila Spizaetus isidori se desplacen entre hábitats. La iniciativa es una respuesta a la pérdida de hábitat y la presión humana histórica en la zona, derivada de la agricultura y la extracción de petróleo.
Actores y colaboración estratégica
La WCS Ecuador lidera el proyecto junto a los gobiernos provinciales de Napo y Pastaza y varios municipios. Organizaciones internacionales como el Fondo Bezos Earth y la Fundación Gordon y Betty Moore brindan apoyo. El proceso incluye garantizar prácticas económicas sostenibles para las comunidades locales, asegurando recursos como agua y alimentos.
Marco legal y expansión
El corredor se basa en una decisión del Ministerio del Ambiente de 2020 que regula estos espacios como «Áreas Especiales para la Conservación de la Biodiversidad». Es el segundo proyecto de este tipo, tras el Corredor Cuyabeno–Yasuní reconocido en marzo de 2025. La WCS desarrolla ahora un plan de manejo integral y programas de educación ambiental para la nueva área.
Implicaciones para el futuro
La creación del corredor fortalece la resiliencia climática y la protección de la biodiversidad en una zona de transición crítica. El trabajo conjunto entre autoridades, sociedad civil y socios internacionales establece un modelo para conciliar la conservación con el sustento de las comunidades. El enfoque actual está en la gestión efectiva de este corredor, sin planes inmediatos para crear uno nuevo.