España niega a Estados Unidos el uso de sus bases aéreas para ofensiva contra Irán
El Gobierno de Pedro Sánchez rechazó que las bases de Morón y Rota apoyen operaciones sin aval internacional. La decisión, que marca distancia de aliados como EE.UU. e Israel, generó una crítica pública de Tel Aviv y expuso diferencias dentro de la Unión Europea sobre cómo responder a los ataques iraníes.
Una postura de moderación frente a la escalada
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, condenó los ataques de Irán pero advirtió que una escalada militar solo conduce a una espiral de violencia. España convocó al embajador iraní para exigir el cese de las agresiones y optó por la vía diplomática, mientras Francia, Alemania y el Reino Unido se mostraron dispuestos a acciones ofensivas.
La retirada de aviones estadounidenses
La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que Estados Unidos retiró una docena de aviones cisterna KC-135 de las bases españolas tras la negativa. Robles fue categórica: las bases solo pueden usarse dentro del marco de la legalidad internacional y estas acciones carecen del aval de la ONU, la OTAN o la UE.
Antecedentes de una decisión soberana
La posición del gobierno español no es inédita. En 1986, durante el gobierno de Felipe González, España también negó el uso de su espacio aéreo a bombarderos estadounidenses que atacaron Libia por considerar que la operación violaba el derecho internacional.
Repercusión internacional y seguridad ciudadana
La postura española provocó una reacción inmediata de Israel. El ministro Gideon Saar cuestionó públicamente a Sánchez en la red social X. Mientras, el gobierno asegura que los militares españoles desplegados en la región están a salvo y la Cancillería activó una unidad de crisis para los cerca de 30.000 ciudadanos españoles en Medio Oriente, analizando posibles evacuaciones.
Cierre: Un principio de legalidad internacional
España reafirma que no permitirá el uso de sus instalaciones conjuntas con EE.UU. para acciones que no encajen en el Tratado bilateral o la Carta de la ONU. La decisión subraya el principio de actuar solo con aval internacional, incluso frente a presiones de aliados.