La agroforestería puede restaurar las lluvias amazónicas y generar ingresos
Los sistemas agroforestales con cultivos como açaí, cacao y macaúba pueden cumplir el Código Forestal brasileño. Esta estrategia combina la obligación legal de reforestar con la producción de commodities globales, ofreciendo una alternativa económicamente viable a la ganadería extensiva y la soja.
Una solución legal y de mercado
El Código Forestal exige a las propiedades privadas en la Amazonía mantener vegetación nativa en el 80% del terreno. Unos 280.000 inmuebles no cumplen, con un déficit de 10 a 12 millones de hectáreas. La exigencia de cumplimiento por parte de mercados como la UE o EE.UU. fuerza ahora a los propietarios a restaurar esa cobertura arbórea. El artículo permite usar especies nativas en sistemas agroforestales para restaurar la reserva legal, lo que abre la puerta a cumplir la ley con cultivos rentables.
Los tres cultivos clave
Açaí: Las miniplantaciones irrigadas en tierras altas pueden generar hasta 39.000 dólares por hectárea anuales, superando en 140-200 veces los ingresos netos de la ganadería en pastos degradados. Cacao: Los sistemas agroforestales con sombra nativa generan ingresos netos de unos 4.200 dólares por hectárea y se acercan a la funcionalidad ecológica de un bosque. Macaúba: Esta palma produce aceites vegetales para biocombustibles. Integrada con ganado, puede generar más de 6.700 dólares por hectárea, multiplicando por 24 los ingresos de la ganadería tradicional.
Ventaja económica frente a otros modelos
La agroforestería con commodities supera económicamente tanto a la restauración forestal financiada con créditos de carbono como a la soja. Los mercados de carbono voluntarios colapsaron y ofrecen rendimientos bajos y a largo plazo. Frente a la soja, el açaí multiplica por cuatro sus ingresos netos, el cacao por cinco y el sistema macaúba-ganado por diez. Este modelo puede generar entre 95.000 y 125.000 millones de dólares anuales en ingresos brutos al madurar.
Riesgos y desafíos del modelo
La estrategia enfrenta riesgos como la sobreproducción, que podría hundir los precios, especialmente para el açaí y el cacao. También existe la amenaza de enfermedades fitosanitarias al concentrar grandes áreas de cultivo y la posible oposición de grupos ambientalistas que lo vean como un «monocultivo verde». Además, debe evitarse un juego de cumplimiento fraudulento donde las plantaciones solo existan en el papel.
Una oportunidad para estabilizar el clima
Implementar esta agroforestería a escala podría restaurar entre 15 y 20 millones de hectáreas de cobertura arbórea, superando la deuda forestal estimada. Esto ayudaría a estabilizar los «ríos voladores», las corrientes de humedad que genera la Amazonía y que son cruciales para las lluvias en el continente. La viabilidad del modelo depende de gestionar los riesgos y lograr una colaboración pragmática entre el sector agrícola, el gobierno y los movimientos ambientales.