Fondo mundial para biodiversidad financia primeros proyectos con 386 millones
El Fondo del Marco Mundial de la Biodiversidad ha asignado 288,7 millones de dólares para 62 proyectos en 71 países. Este mecanismo, creado tras el acuerdo de Kunming-Montreal de 2022, canaliza financiación hacia naciones menos industrializadas, pero los compromisos actuales son una fracción de los 700.000 millones anuales que los expertos estiman necesarios.
Proyectos pioneros reciben impulso financiero
El fondo GBF ha comenzado a apoyar iniciativas concretas. En México, el proyecto Mex30x30 recibió casi 17 millones de dólares en 2024 para la gestión de áreas protegidas. En Brasil, se destinaron 9 millones a un proyecto de conservación liderado por comunidades indígenas, que abarca 6 millones de hectáreas. La meta global es conservar el 30% de las tierras y aguas para 2030.
Desafíos en la efectividad y la medición
Expertos señalan que medir la efectividad del gasto en biodiversidad es complejo. Alice Hughes, de la Universidad de Hong Kong, advierte del riesgo de evaluar el progreso “por la cantidad de dólares sobre la mesa, no por su efectividad”. Se ha establecido un marco de seguimiento con cientos de indicadores, pero aún es pronto para evaluar su impacto a largo plazo.
Antecedentes: Un marco global con una brecha financiera
El Marco Mundial de la Biodiversidad de Kunming-Montreal (GBF), firmado en 2022, estableció objetivos para frenar la pérdida de biodiversidad, incluyendo aumentos sustanciales en la financiación. El fondo GBF se creó para canalizar dinero hacia países en desarrollo. Sin embargo, los 386 millones de dólares comprometidos por los donantes distan mucho de los 20.000 millones anuales acordados para 2025.
Cierre: La necesidad de voluntad política y enfoques funcionales
Las implicaciones apuntan a que, más allá de la financiación, se requiere un cambio en la valoración de la naturaleza por parte de los decisores políticos. Nathalie Pettorelli, de la Sociedad Zoológica de Londres, aboga por “un enfoque funcional de la conservación”. El mensaje central es que, sin una mayor voluntad política y una medición rigurosa del impacto, los objetivos ambiciosos pueden quedar en papel mojado.