Rusia intensifica el reclutamiento militar cuatro años después de invadir Ucrania
Las autoridades rusas ofrecen pagos únicos de 15.000 libras para alistar soldados. La guerra a gran escala, iniciada el 24 de febrero de 2022, continúa. En regiones como Lípetsk, los ataques con drones ucranianos son frecuentes y la población sufre las consecuencias económicas.
Reclutamiento y pérdidas en la retaguardia
Carteles con ofertas de dinero para unirse al ejército son omnipresentes en Yelets, a 350 km al sur de Moscú. Un mural en un bloque de apartamentos rinde homenaje a cinco soldados locales fallecidos. Las autoridades no publican cifras de bajas, pero muchas localidades tienen monumentos y secciones especiales en cementerios para los caídos.
Impacto económico y social
La guerra afecta a la economía. El gobierno ha subido el IVA del 20% al 22% para financiar defensa y seguridad. Ciudadanos como Irina, una revisora, declaran que las facturas y los precios les ahogan. Pequeños negocios, como una panadería en Yelets, han tenido que subir precios debido al aumento de costes.
Vida bajo la amenaza de ataques
La región de Lípetsk es objetivo de drones ucranianos. En Yelets se han instalado refugios de emergencia en parques y paradas de autobús, una medida inexistente antes de la invasión. Los residentes escuchan sirenas casi cada noche, según explica Irina.
Apoyo y dudas en la población
Algunos ciudadanos, como el pensionista Iván Pávlovich, apoyan la operación militar especial pero critican la subida de precios. Otros, como Irina, expresan confusión: en la Gran Guerra Patria sabían por qué luchaban, ahora no están seguros.
Un conflicto que se alarga
La guerra lleva cuatro años, superando en duración a la Gran Guerra Patria contra la Alemania nazi. El Kremlin preveía una operación corta, pero el conflicto se prolonga. La televisión estatal rusa, a través de presentadores como Dmitri Kiseliov, insta a la comprensión pública, argumentando que es una guerra impuesta por Occidente y que se necesita un presupuesto bélico.
Perspectiva de un futuro incierto
Con un déficit presupuestario creciente y una economía estancada, los rusos perciben que la vida se endurece. A medida que la guerra entra en su quinto año, prevalece un sentimiento de espera, sin optimismo y con la esperanza de tiempos mejores.