Reforma policial de Paz es superficial a los tres meses, según expertos
Los anuncios oficiales no se han traducido en transformaciones estructurales dentro de la Policía Boliviana. Analistas y defensores de derechos humanos cuestionan la gestión del presidente Rodrigo Paz, indicando que los cambios son de publicidad y no alteran prácticas arraigadas.
Críticas desde los derechos humanos
La vicepresidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Yolanda Herrera, calificó los cambios de “superficiales”. Señaló que, pese a relevos de mando, la conducta policial se mantiene. “Se cambian directores, se rota personal, pero el modus operandi continúa”, afirmó.
El caso de los penitenciarios
Herrera ejemplificó la situación con los recintos penitenciarios de Tarija. Allí, persisten cobros irregulares y presión económica hacia reclusos y familias, aun con nuevas designaciones. “La corrupción no deja facturas”, explicó, subrayando la dificultad para probarla.
Un paralelismo con la reforma judicial
El análisis vincula la situación policial con la dinámica observada en la reforma judicial: anuncios ambiciosos, pero sin un proceso estructurado de implementación. Esta comparación refuerza la crítica sobre la falta de fondo en las transformaciones.
Implicaciones de una reforma estancada
La falta de cambios estructurales mantiene intactas prácticas de corrupción y abuso dentro de la Policía Boliviana. Esto incumple una promesa de campaña sensible y aleja el objetivo de una institución transparente, según los actores consultados.