Investigadores localizan posibles restos de la sonda lunar soviética Luna 9
Un algoritmo de inteligencia artificial ha identificado varias ubicaciones candidatas para la sonda Luna 9, perdida desde 1966. Un equipo científico internacional ha empleado el programa YOLO-ETA para analizar imágenes orbitales. La nave fue el primer objeto fabricado por humanos que aterrizó con éxito en la Luna.
El misterio de un hito histórico
La Unión Soviética logró el primer aterrizaje suave en la Luna con la sonda Luna 9 el 3 de febrero de 1966. La cápsula esférica, equipada con amortiguadores inflables, rebotó varias veces antes de detenerse. Aunque envió las primeras fotografías desde otro cuerpo celeste, su ubicación exacta se perdió. Las coordenadas publicadas en el periódico Pravda resultaron ser incorrectas, como confirmó la cámara LROC de la NASA en 2009.
La búsqueda con inteligencia artificial
El científico de datos Lewis Pinault entrenó el algoritmo YOLO-ETA con imágenes de los sitios de aterrizaje del programa Apolo. El programa escaneó el área de búsqueda de aproximadamente 10 kilómetros cuadrados. YOLO-ETA devolvió múltiples ubicaciones posibles que muestran signos de perturbación artificial en el suelo lunar.
Próximos pasos para la confirmación
La resolución del misterio podría llegar pronto. La sonda india Chandrayaan-2 sobrevolará la zona en marzo de 2026 como parte de su proyecto de cartografía. Los investigadores compararán sus datos de alta definición con los candidatos identificados. Esto podría poner fin a una incógnita espacial de seis décadas.
Antecedentes de la misión perdida
La nave Luna 9 fue el primer objeto humano en alcanzar la Luna en 1966. Su éxito precedió al alunizaje tripulado estadounidense de 1969. Sin embargo, su localización precisa se mantuvo como un asunto de debate durante décadas debido a cálculos obsoletos y su método de aterrizaje único.
Implicaciones del hallazgo
Localizar la sonda proporcionaría un punto de referencia histórico en la exploración lunar. El uso exitoso de YOLO-ETA establece un precedente para localizar otros artefactos perdidos en cuerpos celestes. La técnica podría aplicarse en futuras misiones de arqueología espacial.