Hijo de la futura reina de Noruega se expone a 16 años por violación y otros cargos
Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit, niega las acusaciones de violación. Declaró en el juicio que su vida de excesos se debió a una alta necesidad de reconocimiento. El proceso, que durará siete semanas, suma un escándalo a la Casa Real noruega.
Declaración del acusado por «necesidad de reconocimiento»
Marius Borg Høiby negó este miércoles en el tribunal de Oslo las violaciones de las que se le acusa. El joven de 29 años, hijo de la futura reina Mette-Marit, declaró que ha tenido «una necesidad de reconocimiento extremadamente elevada». Dijo que esto se tradujo en «mucho sexo, muchas drogas y mucho alcohol». Se enfrenta a un total de 38 cargos, entre ellos cuatro violaciones y agresiones a exparejas.
Testimonio de la primera presunta víctima
Una denunciante declaró que cree que la drogaron antes de una presunta violación en diciembre de 2018. Los hechos habrían ocurrido en la casa de Høiby en la finca real de Skaugum. La policía inició la investigación tras hallar grabaciones e imágenes en el teléfono del acusado. Ella describió el suceso como «un gran agujero negro» y afirmó: «Sospecho que ingerí algo sin saberlo».
La acusación describe un patrón tras fiestas con alcohol
Los cargos por violación habrían ocurrido tras relaciones consentidas y fiestas con consumo de alcohol, según la fiscalía. La defensa sostiene que en todos los casos fueron «relaciones sexuales normales y consentidas». Høiby reconoció parcialmente cargos de violencia, amenazas y tráfico de drogas. Admitió el transporte de 3,5 kg de marihuana en 2020.
Un escándalo para la monarquía noruega
Este caso es el mayor que haya salpicado a la familia real noruega. La princesa heredera Mette-Marit ha aplazado un viaje al extranjero previsto. El escándalo se suma a la reciente aparición de la futura reina en los archivos del delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Repercusión institucional
El juicio se prolongará durante siete semanas y la pareja principesca no asiste. La institución monárquica enfrenta un daño a su imagen en el país escandinavo.