Activista alemana condenada a ocho años en Hungría por ataques en conmemoración nazi
Maja T., una activista alemana de 25 años, ha sido sentenciada a ocho años de prisión en Hungría. La condena es por asalto a extremistas de derecha y pertenencia al grupo de extrema izquierda Antifa Ost. Los hechos ocurrieron en Budapest en febrero de 2023, durante los actos previos a una conmemoración anual de soldados nazis.
Los hechos violentos durante el ‘Día del Honor’
Los ataques sucedieron entre el 9 y el 11 de febrero de 2023. Unos 20 presuntos extremistas de izquierdas de Antifa Ost atacaron a personas en varios puntos de Budapest con porras, martillos de goma y spray de pimienta. Los atacantes creían que sus víctimas habían participado en la conmemoración. Nueve personas resultaron heridas, cuatro de gravedad. La fiscalía húngara determinó que Maja T. participó en dos agresiones y formaba parte de una organización criminal.
Repercusión política y legal internacional
El caso ha generado una fuerte controversia política. Un eurodiputado alemán de Die Linke calificó el proceso como un «juicio político ejemplarizante». Hungría clasifica a Antifa Ost como grupo terrorista, una designación que comparten los Estados Unidos. En Alemania, el partido de ultraderecha AfD pide su prohibición, mientras continúan los juicios en Düsseldorf y Dresden contra otros miembros del grupo.
Un trasfondo de disputas legales y extradición
El proceso judicial ha estado marcado por la polémica sobre la extradición. El Tribunal Constitucional alemán advirtió en 2025 que Maja T. podría sufrir trato discriminatorio en Hungría, donde solo se reconocen legalmente dos géneros. Sin embargo, la policía alemana ya había ejecutado la entrega a las autoridades húngaras en una operación nocturna con helicóptero en 2024.
Implicaciones de una sentencia controvertida
La condena de ocho años está sujeta a apelación. El caso subraya las tensiones jurídicas y políticas dentro de la Unión Europea, enfrentando sistemas legales y visiones ideológicas. Mientras Hungría procesa a activistas extranjeros, los tribunales alemanes continúan investigando los mismos hechos, y la designación de grupo terrorista por parte de Estados Unidos añade una dimensión transatlántica al conflicto.