Estudio de Harvard halla un 60% menos de PFAS en ballenas del Atlántico Norte
Las concentraciones de algunos PFAS heredados en ballenas piloto del Atlántico Norte son un 60% menores que hace una década. Un estudio liderado por la Universidad de Harvard analizó tejidos de estos cetáceos entre 1986 y 2023. Los datos indican que la reducción se produce con un desfase de unos diez años tras el cese de la producción de esos compuestos.
La reducción de los PFAS heredados
La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, midió la contaminación por PFAS en ballenas piloto de aleta larga del Atlántico Norte. El pico de contaminación en los hígados de ballena se registró alrededor de 2011. Para 2023, los niveles habían descendido más de un 60%. Este descenso sigue a la eliminación progresiva de la producción de los PFAS heredados más problemáticos a principios de la década de 2000.
Un indicador de la contaminación oceánica
El estudio utilizó muestras de machos juveniles procedentes de un archivo a largo plazo de las Islas Feroe. Las ballenas piloto son depredadores ápice que se alimentan en mar abierto, lo que las convierte en buenos indicadores de la contaminación en ecosistemas marinos remotos.
La sustitución lamentable de los compuestos
El estudio también identifica un patrón de sustitución lamentable. Mientras cuatro PFAS antiguos, ya eliminados, reducen su presencia, un compuesto de sustitución, el C4 FASA, aumenta un 7% anual en los tejidos de las ballenas. Este químico se desarrolló en la década de 2000 y se sigue utilizando en la fabricación de semiconductores.
El retraso en el transporte oceánico
Los investigadores hallaron un desfase de una década entre el cese de los vertidos costeros y la reducción de la contaminación en las ballenas. Este lapso corresponde al tiempo que las corrientes oceánicas tardan en transportar los químicos desde la costa hasta las zonas de alimentación en mar abierto.
Contraste con la tendencia en humanos
La tendencia en ballenas contrasta con los datos en sangre humana, donde los niveles totales de organofluorados se mantienen estables o aumentan. Esto sugiere que los nuevos PFAS de sustitución podrían estar acumulándose principalmente en tierra y en zonas costeras, sin llegar aún al océano abierto en grandes cantidades.
Antecedentes: Los PFAS o ‘químicos eternos’
Los PFAS son sustancias químicas sintéticas usadas desde los años 50 en productos como utensilios de cocina antiadherentes y ropa impermeable. Su extrema estabilidad hace que persistan en el medio ambiente y se acumulen en los tejidos de los organismos, lo que se asocia a problemas de salud en humanos y fauna.
Cierre: La defensa de una regulación por clases
Los hallazgos refuerzan el argumento de científicos y legisladores que abogan por regular familias enteras de químicos, en lugar de sustancias individuales. Este enfoque, conocido como de las «Seis Clases», busca gestionar grupos de miles de compuestos con estructuras e impactos similares para evitar la sustitución lamentable.