Investigador alerta de crisis de intimidad en las relaciones actuales
Casi la mitad de los adultos en EE.UU. están solteros y una cuarta parte de los hombres sufre soledad. Justin Garcia, director del Instituto Kinsey, argumenta en su libro que la falta de conexión profunda, no solo de sexo, es el problema central.
La paradoja de la conexión digital
Garcia define la situación como una crisis de intimidad. A pesar de la hiperconectividad digital, la calidad de los vínculos ha disminuido. El experto señala que el exceso de información y la percepción de amenazas globales activan una respuesta de estrés en el sistema nervioso, lo que dificulta el comportamiento social y el apareamiento.
Datos sobre la Generación Z
Un estudio no publicado del Instituto Kinsey revela que el 80% de la Generación Z desea una relación romántica, pero cerca del 55% no se siente preparado. Garcia critica la idea de que hay que autorealizarse completamente en soledad antes de formar una pareja, un concepto ajeno a la evolución humana.
Recesión sexual y falta de educación
El investigador cuestiona el enfoque en la frecuencia sexual. Para Garcia, la clave está en la calidad y la satisfacción, aspectos poco medidos. Vincula este fenómeno a una carencia de alfabetización sexual. Un estudio del Instituto Kinsey halló que el 44% de los solteros cree que una educación sexual temprana les hubiera dado relaciones más sanas.
El riesgo de la desinformación
Garcia advierte de que los ataques a los programas de educación sexual en el clima político actual empeoran el problema. En la ausencia de información veraz, se crean mitos. Ejemplifica esto con prácticas sexuales no consensuadas, como la asfixia erótica, que se normalizan sin conocimiento.
La insuficiencia de la inteligencia artificial
Frente al uso de chatbots de IA para suplir interacciones humanas, Garcia es escéptico. Subraya que la confianza es base de la intimidad y la mayoría de la población desconfía de la IA. Concluye que estas herramientas pueden ser un suplemento, pero no satisfacen las necesidades emocionales evolutivas.