Portugal lanza la primera Cartera Digital de Empresas de la Unión Europea
Portugal es el primer país de la UE en implementar una Cartera Digital de Empresas (EBW). La herramienta, alineada con el reglamento europeo eIDAS 2.0, se presentó el 26 de enero en Oporto. Su objetivo es agilizar los trámites administrativos y la interacción con entidades públicas y privadas.
Funcionalidades y acceso inicial
La primera versión, de acceso gratuito, incluye documentos esenciales con actualización automática. Contiene la Tarjeta de Empresa electrónica, la Situación Fiscal, la Declaración de Cotización a la Seguridad Social y el Registro Central del Beneficiario Efectivo (RCBE). Los documentos se validan en tiempo real mediante Código QR.
Evolución futura y modelo de pago
La Agencia para la Modernización del Estado (ARTE) indica que la cartera tendrá una evolución escalonada. Se añadirán servicios como el Certificado Comercial Permanente o la firma electrónica. El ministro Gonçalo Matias confirmó que las funcionalidades avanzadas serán de pago, aunque no reveló su coste.
Simplificación de procesos administrativos
La aplicación permite identificar la empresa y comprobar su situación jurídica y fiscal. Su uso está previsto para abrir cuentas bancarias, participar en licitaciones públicas o responder a inspecciones. El Gobierno afirma que simplifica la interacción de las pymes con el Estado.
Impacto económico estimado
La Unión Europea calcula que la implantación de este sistema supondrá un ahorro de 5.000 millones de euros en costes administrativos hasta 2029. Además, estima que los monederos digitales generarán 160 millones de ahorro anual para las empresas.
Un proyecto en línea con Europa
La medida se enmarca en la reforma del Estado y en el reglamento eIDAS 2.0 de la UE. El viceministro Gonçalo Saraiva Matias destacó la posición de Portugal a la vanguardia de la Cartera Digital de Empresas y la obligatoriedad europea de interoperabilidad.
Implicaciones para la competitividad
El Gobierno señala que esta herramienta hace al país más competitivo y reduce el tiempo de gestión de documentos. Refuerza la interoperabilidad digital para dar respuestas ágiles a requerimientos administrativos y legales.