San Julián sigue bloqueado sin presencia policial ni militar
El bloqueo en San Julián continúa este sábado pese al estado de excepción. No hay efectivos de la POLICÍA ni de las FFAA en el lugar. Se espera la llegada del gobernador Juan Pablo Velasco para una negociación.
Expectativa por una salida negociada
Según el reporte de EL DEBER, los bloqueadores realizaron una reunión interna durante la mañana. Existe expectativa por los resultados de las conversaciones que podrían desarrollarse con la autoridad departamental en las próximas horas. Decenas de camiones permanecen detenidos en los accesos a San Julián, a la espera de una definición sobre el conflicto.
Disminución de movilizados y corte total de la vía
Los periodistas verificaron que no se habilitaron cuartos intermedios y que el corte es total. Se observa una disminución de personas en los puntos de bloqueo respecto a jornadas anteriores. La reducción coincide con reuniones internas entre sectores de la Franja Norte, donde se analiza la continuidad de las medidas tras el estado de excepción.
Ausencia de fuerzas del orden
Durante el recorrido por la ruta hacia San Julián, el equipo no encontró operativos policiales ni despliegues militares. La única novedad fue el restablecimiento del cobro de peaje en Los Troncos, servicio afectado por el conflicto. La ausencia de fuerzas del orden ocurre mientras el GOBIERNO mantiene vigente el estado de excepción.
Gobernador busca evitar la intervención
El gobernador Juan Pablo Velasco anunció su disposición a trasladarse a San Julián para encabezar una negociación directa. La autoridad informó que mantiene contactos con dirigentes de la región y aseguró que la prioridad es lograr el desbloqueo mediante acuerdos pacíficos.
Antecedentes del conflicto
El bloqueo en San Julián se mantiene activo pese a la vigencia del estado de excepción decretado por el GOBIERNO nacional. La ruta es estratégica para el transporte de pasajeros, alimentos, combustibles y productos agrícolas en el norte cruceño.
Implicaciones de la situación
La iniciativa del gobernador surge en un contexto de creciente presión para restablecer la circulación en una de las rutas más importantes del norte cruceño. La ausencia de intervención policial o militar sugiere que se prioriza una solución negociada antes que un desalojo forzoso.