Macron seduce a Trump con una cena en Versalles
La cena en el Palacio de Versalles buscó retener a Donald Trump hasta el final de la cumbre del G7. El presidente francés, Emmanuel Macron, utilizó el lujo del palacio como anzuelo para evitar que su homólogo estadounidense abandonara el encuentro de forma prematura.
Una cena con doble objetivo
Emmanuel Macron invitó a Donald Trump a una cena en Versalles con la excusa de celebrar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. El verdadero propósito era asegurar que Trump, que había abandonado abruptamente la cumbre del G7 en Canadá el año anterior, permaneciera esta vez hasta el final. Macron explicó que celebraban la amistad entre ambos países y que Francia había participado en la independencia estadounidense.
Un paseo por el lujo del palacio
Trump llegó dos horas y media tarde. Macron y su esposa Brigitte lo esperaban en la entrada. La visita incluyó un paseo por el Salón de los Espejos y un mini concierto antes de una “comida de trabajo” con jamón de Bigorre, espárragos, pollo y quesos regionales. Macron saludó a su “querido amigo”, un “hombre muy amable”.
Críticas por el fasto y molestias en Versalles
Opositores de Macron criticaron la cena. Yaël Braun-Pivet, presidenta de la Asamblea Nacional, defendió el acto afirmando que Versalles es el símbolo de Francia. La elección del lugar no fue casual: Macron conocía la predilección de Trump por los entornos opulentos. El tráfico en la región de Île-de-France quedó paralizado, con la ruta Orly-Versalles cerrada y 200 agentes de policía desplegados.
Antecedentes: el aburrimiento de Trump en las cumbres
Macron explicó que la realidad era calmar el aburrimiento de Trump en las cumbres o sus fugas tempranas. La comida en Versalles y el oro de sus salones forzaban a Trump a quedarse. El año anterior, Trump había abandonado abruptamente la cumbre del G7 en Canadá.
Implicaciones de la estrategia diplomática
La cena logró su objetivo: retener a Trump hasta el final del G7. Sin embargo, generó críticas en Francia por el coste y las molestias. La operación refleja la diplomacia de alto nivel donde el lujo y la historia se usan como herramienta política para asegurar la participación de líderes internacionales.