El origen del agua terrestre podría ser autóctono
Un estudio de 2025 sugiere que la Tierra pudo generar sus propios océanos mediante reacciones entre hidrógeno atmosférico y magma, sin necesidad de cometas o asteroides. La investigación, publicada el 12 de junio de 2026, cuestiona las teorías tradicionales sobre el origen del agua en el planeta.
De cometas a asteroides: un debate sin resolver
La teoría de que el agua llegó en cometas perdió fuerza cuando la misión Giotto de la ESA midió en 1986 el ratio deuterio-hidrógeno (D/H) del cometa Halley y halló que duplicaba el del agua terrestre. Misiones posteriores como Rosetta (2014) confirmaron que el cometa 67P tenía la mayor concentración de deuterio jamás registrada, incompatible con el agua de la Tierra.
Los asteroides ganaron protagonismo cuando meteoritos como el de Winchcombe (2021) mostraron un ratio D/H casi idéntico al terrestre. La visita al asteroide Ryugu en 2018 evidenció agua similar. Sin embargo, los gases nobles de los asteroides no coinciden con los planetarios, y ambas teorías dependen de un bombardeo tardío cuya existencia es debatida.
Agua autóctona: experimentos con diamantes y láseres
Los investigadores Harrison Horn, S.-H. Dan Shim y colaboradores simularon las condiciones de exoplanetas tipo sub-Neptuno usando yunques de diamante y láseres. Descubrieron que la reacción entre hidrógeno a alta presión y magma fundido genera hasta 1000 veces más agua de lo previsto. El proceso no requiere cometas ni asteroides.
Hipótesis iniciales sobre el hidrógeno primitivo
Se creía que la Tierra primitiva carecía de hidrógeno porque los meteoritos enstatita chondrites, con composición similar a la terrestre, parecían carecer de él. Estudios recientes, uno coescrito por James Bryson, hallaron hidrógeno oculto en moléculas orgánicas, vidrios silicatos y compuestos de azufre de esos meteoritos, sugiriendo que el planeta pudo estar repleto de hidrógeno en su origen.
Implicaciones del hallazgo y dudas persistentes
La posibilidad de que la Tierra fabricara su agua amplía el número de planetas capaces de albergar vida, pues muchos podrían nacer «ricos en agua». Sin embargo, científicos como Quentin Williams dudan de que hubiera suficiente hidrógeno en la atmósfera terrestre para generar el volumen oceánico, ya que la gravedad terrestre es menor que la de los sub-Neptunos. Anders Johansen también cuestiona la viabilidad en planetas del tamaño de la Tierra. La comunidad científica apuesta por un origen mixto: cometas, asteroides y procesos autóctonos, según Karen Meech.