Planarias no aprenden en 2026 pese a éxitos de los años 60
Ninguna de las planarias capturadas o criadas en laboratorio ha mostrado capacidad de aprendizaje en los experimentos de 2025 y 2026 del equipo de Sam Gershman en Harvard. El fallo en la reproducción de los estudios de James McConnell de los años 60 constituye un misterio científico sin resolver.
El fracaso de la reproducción experimental
Zachary Kelso, asistente de investigación en el laboratorio de Sam Gershman, recogió planarias del río Charles en Boston, de arroyos de Oregón y de lagos de Míchigan entre 2025 y 2026. Ninguna de las cepas aprendió a asociar la luz con una descarga eléctrica, un comportamiento que James McConnell y al menos 36 laboratorios documentaron en los años 60.
Entrevista con los antiguos colaboradores
Kelso y la posdoc Maddie Snyder visitaron a Daniel y Reeva Kimble en Eugene (Oregón), antiguos colaboradores de McConnell que ahora superan los 90 años. Los Kimble aseguraron que sus experimentos de condicionamiento funcionaron y conservaron el archivo completo de The Worm Runner’s Digest en su sótano.
Posibles causas del cambio en el comportamiento
Maddie Snyder sugiere que los investigadores de los 60 pudieron interpretar incorrectamente movimientos de las planarias como respuestas de aprendizaje. Otra posibilidad remota es que las propias planarias hayan cambiado genéticamente por contaminación o deriva genética, aunque Gershman considera esta hipótesis improbable.
Consecuencias para la investigación de la memoria
Gershman abandona el modelo de la planaria y dirige su laboratorio hacia el nematodo Caenorhabditis elegans, un organismo que sí ha mostrado capacidad de aprendizaje consistente. Los resultados negativos se publicaron en biorxiv.org en abril de 2026.
Antecedentes: los experimentos caníbales de los años 60
James McConnell demostró en los años 60 que las planarias podían ser condicionadas clásicamente y que los recuerdos se transferían entre ejemplares mediante canibalismo. Sus experimentos incluyeron decapitar planarias entrenadas y observar que tanto las cabezas como las colas regeneradas conservaban la memoria. McConnell trituró planarias entrenadas y las inyectó o alimentó a ejemplares vírgenes, que adquirían la respuesta condicionada. Estas investigaciones se publicaron en The Worm Runner’s Digest.
Implicaciones del fracaso actual
El equipo de Gershman cierra la posibilidad de usar planarias como modelo para estudiar memoria sin redes neuronales. Sin embargo, otros experimentos de transferencia de memoria en organismos como la babosa de mar Aplysia californica (2018) y el nematodo C. elegans (2021) han tenido éxito, lo que sugiere que McConnell pudo acertar en la teoría pero equivocarse en el organismo modelo. La investigación de la memoria sigue abierta.