El Mundial 2026 generará beneficios económicos limitados según analistas
Los analistas prevén un impacto económico modesto en el Mundial de 2026, que comienza el 11 de junio en Estados Unidos, Canadá y México. El torneo es el más grande de la historia con 48 selecciones. La FIFA calcula beneficios de 30.500 millones de dólares para los anfitriones, pero los expertos advierten que las cifras reales serán menores.
Previsiones de la FIFA frente a la realidad económica
La FIFA estima unos 30.500 millones de dólares (26.100 millones de euros) de beneficios para los tres países y 40.900 millones de dólares (35.000 millones de euros) de PIB global adicional. La organización prevé 824.000 puestos de trabajo vinculados al evento. Sin embargo, los analistas señalan que las cifras reales podrían ser más modestas de lo que sugiere el relato actual.
Costes y beneficios por país
El coste total del Mundial rondará los 14.000 millones de dólares (12.000 millones de euros). Estados Unidos absorberá más de 11.000 millones de dólares. El banco Saxo indica que las grandes cifras maquillan el impacto real. El impulso previsto en EE.UU. equivale a menos del 0,1% del PIB, lo que convierte al torneo en un motor de crecimiento marginal.
México como ganador relativo y Canadá con dudas
México destaca como el ganador relativo del acuerdo. Los beneficios previstos de 3.000 millones de dólares representarían entre el 0,2% y el 0,5% del PIB. Ciudades como Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México acusarán el efecto económico. Canadá podría registrar 3.800 millones de dólares canadienses en beneficios, aunque los analistas subrayan que estas cifras deben ponderarse frente a los elevados costes públicos.
Impacto temporal y localizado
Oxford Economics concluye que cualquier creación de empleo será temporal. Las 11 ciudades anfitrionas de EE.UU. registrarán un aumento del PIB concentrado en ocio y hostelería. Houston, Nueva York y Dallas serán las principales beneficiadas. La actividad turística desplazará flujos de visitantes existentes en lugar de generar valor económico adicional.
Antecedentes: el problema de los elefantes blancos y los sobrecostes históricos
El coste final de los Mundiales tiende a superar las estimaciones iniciales. Un estudio del profesor Bent Flyvbjerg muestra que los grandes eventos deportivos rebasan sus presupuestos en una media del 172%. Las infraestructuras construidas generan poco valor duradero. Los Mundiales de Brasil 2014 y Catar 2022 dejaron estadios sin uso sostenible. La edición de 2026 presenta un perfil distinto porque EE.UU., Canadá y México ya cuentan con la mayoría de las sedes necesarias, casi todas gestionadas por franquicias deportivas rentables. El riesgo de elefantes blancos es sustancialmente menor, aunque se espera que los anfitriones vuelvan a superar el presupuesto.
Cierre: un crecimiento apenas perceptible en las economías nacionales
La demanda real del torneo sigue siendo una incógnita. Una encuesta de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento revela que cerca del 80% de los hoteles declara reservas por debajo de las previsiones iniciales. Los factores que lastran la asistencia incluyen las dificultades para obtener visados, las tensiones geopolíticas y los elevados precios. Los análisis históricos muestran que los beneficios macroeconómicos globales son limitados, especialmente en economías del tamaño de la estadounidense. El Mundial de 2026 debe entenderse como una reasignación temporal de la actividad, cuyo alcance real es mucho más modesto de lo que sugieren los organizadores. El mayor espectáculo futbolístico resultará discreto para las economías nacionales.