Un hospital francés usa burros para tratar la ansiedad y la depresión
El hospital de Ville-Evrard, al este de París, aplica terapia con burros para tratar a pacientes con trastornos de salud mental. El programa, único en Francia, funciona desde 2016 y está financiado por el sistema público de salud.
Cinco burros como terapeutas
La unidad de terapia con burros cuenta con cinco animales: Nono, Pitou, Oscar, Manolo y Malraux. Los pacientes los conducen por los jardines, les limpian las pezuñas y los abrazan. Cada paciente se empareja con un mismo burro para crear familiaridad. La enfermera Ermelinda Hadey y su marido François pusieron en marcha el programa. Para la paciente Nathalie, de 60 años, la experiencia es clara: «Yo lo llamaría medicina animal. Aporta alivio. Dejas de pensar en todo lo demás».
Resultados en la regulación emocional
La enfermera Audrey Seffar cita la evolución de Nathalie como ejemplo. Al principio se negaba a bajar del carro para pacientes con dificultades físicas. «Poco a poco y con ánimo, lo hizo», explica Seffar. El paciente Jérôme, de 52 años, asegura que el programa reduce su sensación de soledad. «Te permite romper con la rutina del tratamiento y la medicación», cuenta.
Animales rescatados del abandono
Algunos burros llegaron tras sufrir abandono o maltrato. Fueron adoptados a través de refugios antes de que François Hadey los formara. Describe su idoneidad: «Un burro es muy inteligente. Entiende las cosas muy deprisa, pero hay que explicárselas despacio». Añade que son «esponjas emocionales». El programa obtuvo en 2022 el reconocimiento oficial como unidad asistencial. Desde entonces se ha ampliado e incluye cobayas, gallinas, palomas, cabras, tortugas y conejos.
La terapia como lógica del espejo
Ermelinda Hadey describe el trabajo como una lógica del espejo: «Trabajamos la alimentación del animal, lo que nos permite abordar los propios hábitos alimentarios del paciente. Trabajamos la higiene del animal y, por efecto espejo, trabajamos también la higiene del paciente». Afirma que los burros no sustituyen a un médico ni a una prescripción, pero pueden ayudar a recuperar la confianza y la autoestima.
La petición de reconocimiento científico
A pesar del éxito, la terapia con animales sigue en los márgenes de la psiquiatría formal. Hadey señala: «Para lograrlo necesitamos investigación. Tenemos numerosos testimonios de pacientes. Los cuidadores que les acompañan también ven los beneficios cada día». La estudiante de enfermería Alicia Fabi, de 18 años, asegura que los pacientes vuelven de las sesiones «visiblemente distintos». Una enfermera lanzó la máxima oficiosa de la unidad: «Los burros son mis mejores colegas».