La cesta de la compra sigue un 33% más cara que en 2016
Los precios de los alimentos en la UE acumulan un encarecimiento del 33,2% entre 2016 y 2025, según Eurostat. La inflación ha caído al 2,8%, pero los precios no bajan, solo suben más despacio. El shock de precios de la última década ya está incorporado y no desaparecerá a corto plazo.
Por qué la bajada de la inflación no alivia el bolsillo
La inflación reducida no significa precios más bajos, solo que suben a un ritmo menor. Los datos de la OCDE muestran que los niveles de precios de los alimentos eran casi un 46% más altos a mediados de 2025 que en diciembre de 2019. El BCE constata que uno de cada tres consumidores de la zona euro se preocupa por poder permitirse los alimentos que desea.
El efecto de los salarios en el ticket
Las subidas salariales en todos los eslabones de la cadena alimentaria se reflejan en el precio final. Según ING Research, la mano de obra representa entre el 10% y el 15% de los costes totales. Los costes laborales en Europa aumentaron un 5,1% en 2025, por encima de la inflación de los alimentos, según McKinsey.
Los costes en origen vuelven a subir
Eurostat registró en el primer trimestre de 2025 subidas interanuales del 12,6% en la leche, del 10,7% en los huevos y del 9,6% en los cereales. El chocolate aumentó un 17,8% y la carne de vacuno un 10%. El Banco Mundial señaló un repunte mensual del 46% en la urea, un fertilizante clave, por las perturbaciones en Oriente Medio.
Los márgenes de los supermercados no son extraordinarios
Un estudio publicado en enero de 2025 analizó 89.000 fabricantes europeos y concluyó que los márgenes sobre precio disminuyeron entre 2013 y 2022. El informe de McKinsey sitúa los márgenes medios de EBIT en el 2,8%. Más de la mitad de los minoristas europeos no recuperarían sus márgenes previos a la pandemia ni en 2025, según S&P Global.
La media de la UE oculta una dura realidad en el este
Francia registró en 2025 una inflación de alimentos del 0,7%, frente al 6,7% de Rumanía. El índice de precios armonizado muestra que Hungría duplica los precios desde 2015, con un valor de 204,56, mientras Francia se queda en 135. En Rumanía, los hogares destinan el 25% de sus ingresos a alimentos, frente al 11,5% en Alemania.
Implicaciones de una presión estructural que no cesa
El BCE prevé que la inflación de los alimentos se mantenga por encima del 2% hasta 2027 por los efectos retardados de las materias primas. El crecimiento salarial pactado se estabilizará en torno al 2,6% hasta 2026, según el BCE. La presión sobre los precios no desaparecerá a corto plazo y seguirá afectando de forma desigual a los hogares europeos.