La marcha indígena deriva en discursos sediciosos y tres muertes
Tres muertes por falta de atención médica se registraron durante los bloqueos que acompañaron la marcha indígena contra la Ley 1720, que partió desde Pando y llegó a La Paz el 5 de mayo de 2026.
Una protesta que cambió de objetivo
La movilización partió el 8 de abril desde Pando y llegó a La Paz 32 días después. Los indígenas protestaban contra la Ley 1720, sobre la conversión de pequeñas a medianas propiedades. El pedido inicial de revisión de la norma pasó a la exigencia de su abrogación cuando la marcha arribó a la sede de Gobierno.
Coincidencia con otros conflictos
El arribo de la marcha coincidió con el paro nacional de transporte por la escasez de combustible. Los bloqueos incrementaron el precio de los alimentos: en La Paz la carne de pollo subió de 16 a 24 Bs por kilo y los precios se duplicaron y triplicaron. El Gobierno habilitó un puente aéreo para traer carne desde Santa Cruz.
Denuncias por sedición y terrorismo
El diputado de Libre, Leonardo Roca, calificó los discursos de “sediciosos” y presentó una denuncia por faltas éticas contra el senador de Alianza Unidad, Nilton Condori, por firmar “acuerdos con grupos violentos para derrocar a un presidente constitucional”. El diputado del PDC, Manolo Rojas, anunció una denuncia por terrorismo contra Condori, el dirigente de los Ponchos Rojos, Edgar Copa, y el ejecutivo de la COB, Mario Argollo, por la firma de un pacto el 11 de mayo para organizar bloqueos que causaron tres muertes.
El origen del conflicto
La Ley 1720, promulgada el 6 de abril, sobre la conversión de pequeñas a medianas propiedades, generó la marcha. Organizaciones no gubernamentales como Fundación Tierra aseguraban que la norma solo favorecía a los agroindustriales y promovía el despojo de territorio. El Ejecutivo reiteró que la conversión era voluntaria y no afectaba el derecho propietario de los originarios.
Tres fallecidos por los bloqueos
El 13 de mayo se registró la primera muerte en el municipio de Desaguadero, donde la ciudadana de Belice, Anna Enns, de 56 años, falleció por falta de atención médica. Ese mismo día murió una mujer de 40 años por un paro cardiorespiratorio en una ambulancia que demoró por los bloqueos. El presidente del Colegio Médico de Bolivia, Luis Larrea, denunció la escasez de remedios y oxígeno.