Cinco buzos italianos mueren en cueva submarina en Maldivas
La muerte de cinco buceadores italianos en una cueva submarina de Maldivas sigue rodeada de interrogantes. Los hechos ocurrieron en la Cueva del Tiburón, cerca de la isla de Alimathà. Un cuerpo ya fue rescatado; los otros cuatro permanecen localizados en el interior.
Hipótesis sobre la tragedia
Los investigadores y especialistas consultados por medios italianos coinciden en las conjeturas, vinculadas a los riesgos que asumieron al sumergirse a más de 50 metros e ingresar a una caverna con espacios reducidos. Una teoría de mayor peso es la posible desorientación en el interior de los túneles por la falta de visibilidad debido a corrientes que remueven arena o sedimentos. Otra posibilidad es que un buzo haya sufrido un problema y generado una reacción de pánico colectivo, lo que aumenta el ritmo respiratorio y el consumo de aire.
Condiciones y equipamiento
También se investiga si las condiciones climáticas con fuertes vientos y las corrientes marinas dificultaron el ascenso, y si la mezcla de gases respiratorios era la adecuada para la profundidad. Persisten dudas sobre si los buzos tenían el entrenamiento necesario para el buceo en cavernas. Las autoridades locales revelaron que solo tres de los cinco buzos tenían permiso para bajar a mayor profundidad, y que no informaron que explorarían una cueva.
Operativo de rescate y hallazgos
Las autoridades de Maldivas recurrieron a tres especialistas finlandeses en descensos submarinos para encontrar a las víctimas. El grupo halló los cuatro cuerpos en el mismo lugar, al final de un túnel, en el tercer segmento de la Cueva del Tiburón. La inmersión duró aproximadamente tres horas con la ayuda de scooters subacuáticos, un vehículo de propulsión que no tenían los buzos fallecidos.
Detalles de las víctimas
Las víctimas son Monica Montefalcone (51), científica de la Universidad de Génova; su hija Giorgia Sommacal (22), licenciada en ingeniería biomédica; Muriel Oddenino (31), bióloga; Federico Gualtieri (31), biólogo marino, y Gianluca Benedetti (44), capitán del barco «Duke of York». Los dos últimos también eran instructores de buceo.
Contexto del buceo en Maldivas
El límite de buceo recreativo en las Maldivas es de 30 metros. Según las autoridades locales, solo tres de los cinco buceadores tenían permiso para bajar a mayor profundidad. Los que no contaban con la autorización eran la hija de la científica y el capitán de la embarcación, que oficiaba como guía principal del grupo.
Implicaciones de la tragedia
La tragedia ya muestra un fuerte impacto en el turismo de Maldivas, una de las principales fuentes de ingresos del país. Los operadores locales registran una importante cantidad de cancelaciones de expediciones de buceo reservadas desde Italia y España.